EEUU acusa al migrante venezolano baleado por ICE en Austin de agredir a un agente federal

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(Actualiza con las declaraciones de los abogados del migrante)

Austin, 29 sep (EFE).- El Gobierno de Estados Unidos presentó cargos penales contra Wilber Garcés, el migrante venezolano al que un agente de inmigración disparó en la espalda en Austin (Texas) el pasado 20 de septiembre, por presuntamente agredir y resistirse a un agente federal justo antes del mencionado incidente, según documentos judiciales.

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La denuncia, presentada ante una corte federal, revela además que el agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) que disparó contra Garcés no llevaba una cámara corporal.

De ser declarado culpable, Garcés, de 28 años, podría enfrentar una pena máxima de hasta 20 años de prisión por el cargo presentado en su contra.

El equipo legal del venezolano denunció que su cliente compareció en corte sin que a ellos se les notificara. "Sus abogados solo se enteraron de esta comparecencia debido a una reunión programada para esta mañana, a la cual él no asistió", según dijeron a EFE.

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La denuncia penal va acompañada de una declaración jurada de un agente federal que investigó el incidente y entrevistó a Garcés en un centro de detención en el sur de Texas.

El documento recoge versiones contradictorias sobre los segundos previos al disparo. El agente que abrió fuego, identificado únicamente por las iniciales L.G., dijo a otro agente que Garcés había intentado golpearlo con su vehículo y que él había disparado su arma.

Garcés, sin embargo, aseguró durante su entrevista con el investigador que recibió el disparo después de que su automóvil se detuviera tras ser impactado por la camioneta de L.G., lo que provocó que su Toyota Corolla girara sobre sí mismo.

Según su relato, una vez detenido el vehículo, L.G. disparó a través de la ventanilla trasera derecha y la bala lo alcanzó en la parte superior de la espalda.

La declaración jurada, firmada por un agente de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, en inglés), detalla también los momentos previos al incidente.

Los agentes vieron el automóvil de Garcés estacionado frente a un restaurante en un centro comercial, consultaron sus placas en una base de datos y comprobaron que estaba registrado a su nombre y que un juez de inmigración había emitido una orden de deportación en su contra.

Cuando lo vieron salir del restaurante y subirse al vehículo, comenzaron a seguirlo en dos camionetas sin distintivos policiales.

Según uno de los agentes, activaron las luces de emergencia y una de las camionetas se colocó en diagonal frente al automóvil de Garcés para detenerlo, sin que se produjera un choque.

Garcés dio otra versión: aseguró que la camioneta lo adelantó por la izquierda y se atravesó abruptamente frente a su automóvil, provocando una colisión.

Las versiones coinciden en que los agentes se identificaron como oficiales de inmigración y le pidieron su licencia de conducir.

Garcés reconoció durante la entrevista que ignoró la orden de salir del automóvil y arrancó. Explicó que había pedido a los agentes que le permitieran estacionarlo para que su esposa pudiera recogerlo, porque sabía que iba a ser detenido.

Según la versión de los agentes, cuando Garcés arrancó, el espejo retrovisor del lado del conductor golpeó a L.G. en el torso. Después comenzó una persecución que terminó con el disparo.

"Nueve días después de haber recibido el disparo del ICE, Wilber (Garcés) aún tiene una bala alojada en la espalda", indicó la defensa del inmigrante en un comunicado.

En una entrevista con sus abogados este martes, el venezolano dijo tener un dolor considerable y mareos, y necesitaba analgésicos que no se le habían suministrado.

Garcés llegó a EE.UU. en diciembre de 2023 a través de CBP One, una aplicación utilizada durante el Gobierno de Joe Biden (2021-2025) para gestionar citas de migrantes que buscaban presentarse en puertos de entrada de la frontera sur.

El venezolano había solicitado asilo, pero un juez de inmigración ordenó su deportación en ausencia durante una audiencia a la que no se presentó, según relató su abogada, Kate Lincoln-Goldfinch.

Tras recibir el disparo el 20 de septiembre, las autoridades locales trasladaron a Garcés de emergencia a un hospital, donde fue dado de alta unas horas después sin que le retiraran la bala, que permanece alojada en su cuerpo.

Garcés permanece detenido en un centro para migrantes en Pearsall, en el sur de Texas. Su abogada presentó una demanda para pedir su liberación inmediata y frenar su deportación, y este miércoles está prevista en San Antonio una audiencia ante un juez federal. EFE