
Un total de 129.438 personas han tenido que huir en siete provincias de Yemen desde principios de septiembre como consecuencia de los combates entre las milicias rebeldes hutíes y las fuerzas leales al Gobierno yemení reconocido por la comunidad internacional.
"Casi 130.000 personas han tenido que huir de sus hogares en las últimas semanas. Muchas de ellas han tenido que huir más de una vez en busca de seguridad", ha explicado Othman Belbeisi, director regional para Oriente Próximo y el Norte de África de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), la agencia de la ONU especializada en desplazamientos humanos.
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Esta última cifra supone un incremento de 11.352 nuevos desplazados desde la publicación del último balance, el pasado viernes, 18 de septiembre. "Las cifras siguen aumentando", ha advertido Belbeisi.
Taiz es la gobernación con mayor número de desplazados, 73.494; seguida de Lahj, con 33.828; Adén, con 8.946; Hodeida, con 8.244; Abyan, con 3.324; Hadramut, con 1.008, y Marib, con 594.
El campamento con un mayor número de desplazados es el de Yabal Habashi, en Taiz, con más de 23.000, mientras que el de Al Madariba wa Al Aará, en Lahj, acoge a 21.500 personas.
"Estas familias que han perdido sus hogares y sus ingresos llegan a localidades donde ya lo están pasando mal. Las comunidades de acogida comparten lo poco que tienen, pero no pueden hacerlo en solitario. Necesitamos apoyo ya para la gente que ha huido y para quienes están acogiéndolos", ha planteado.
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Además, la OIM ha contabilizado 3.106 personas que han cruzado el mar Rojo para llegar a Yibuti. La OIM está prestando asistencia también a estos desplazados.
Los hutíes lanzaron el 3 de septiembre una ofensiva en zonas de las provincias de Taiz y Hodeida y desde entonces han logrado importantes avances territoriales, incluida la toma de la ciudad de Moca y otros puntos en la costa del mar Rojo, en un duro varapalo para las autoridades reconocidas internacionalmente.
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Estos avances incrementan las capacidades de los rebeldes de afectar el tráfico marítimo en Bab el Mandeb --algo que ya han prometido que no harán--, cuya importancia ha aumentado a raíz de las afectaciones al tránsito en el estrecho de Ormuz tras la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.
La situación amenaza con provocar el colapso total de la tregua alcanzada en 2022, después de años de guerra y en medio de los intentos mediados por Naciones Unidas para lograr un acuerdo de paz que ponga fin al conflicto abierto en 2014, que ha sumido al país en una de las crisis internacionales más graves a nivel internacional.
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