
A pesar de que fue el propio Kiko Rivera el que desveló a través de sus redes sociales que el ictus que sufrió el pasado 19 de julio había sido "más fuerte" que el primero que padeció en octubre de 2024 -y que afortunadamente no le dejó ninguna secuela-, y explicó que iba a cancelar todos sus compromisos profesionales y a alejarse de redes sociales y del foco mediático para centrarse en su rehabilitación para volver a ser el mismo de siempre, dejando entrever que le quedaba un largo camino por delante, lo cierto es que un mes después de su grave revés de salud la recuperación del hijo de Isabel Pantoja marcha viento en popa.
Cumpliendo su palabra de mantenerse lejos de los focos y de las polémicas, el cantante de 'Quítate el top' está disfrutando de uno de sus veranos más tranquilos en compañía de su novia Lola García y de las dos hijas que tiene en común con Irene Rosales, Ana y Carlota, con las que está pasando la segunda quincena de agosto en Sevilla tras la controversia surgida al salir a la luz que los días que le tocaba su primogénito, Francisco (14) -fruto de su relación con Jessica Bueno- el menor estuvo en Canarias con la tonadillera en lugar de con su padre sin informar a la modelo, que se enteraba en directo de que el niño estaba con su abuela y no con Kiko.
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Tras una escapada de fin de semana a la costa gaditana con sus pequeñas y la bailaora, que no se ha separado de él en ningún momento desde que sufrió el ictus, y de acudir a una revisión rutinaria en el hospital -en la que consiguió dar esquinazo a las cámaras- el dj ha salido a desayunar en familia a una cafetería cercana a su domiciio y, de lo más sonriente y haciendo un gesto con el dedo pulgar alzado, ha revelado que se encuentra muy bien y prácticamente recuperado de su accidente cerebrovascular.