Túnez, 12 ago (EFE).- El asesor del Gobierno de Estados Unidos para África, Massad Boulos, expresó este miércoles su "preocupación" por la violencia y los continuos ataques a infraestructuras públicas del oeste de Libia, entre ellas la refinería de Zawiya, que fue impactada con drones que provocaron un gran incendio que duró casi 20 horas.
Además de la refinería -la de mayor producción en Libia-, fue atacada la planta desalinizadora más grande del oeste del país y una estación eléctrica, ambas ubicadas también en la localidad de Zawiya.
El último ataque de una ola que comenzó el pasado domingo lo recibió la sede de la administración ferroviaria en Surman -una población adyacente a Zawiya-, que fue asaltada y sus dependencias interiores fueron destruidas, informó la Municipalidad en un comunicado, sin detallar los métodos usados para el asalto.
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Apenas una hora antes, fue saboteada e incendiada la Compañía Telefónica de Libia en el oeste del país, lo que provocó la "incomunicación" de los usuarios y "graves" daños a la infraestructura, según explicó la empresa estatal en una nota difundida en redes sociales.
Los hechos fueron condenados por Boulos, que exigió una "investigación exhaustiva" que, según el primer ministro del Gobierno de Unidad Nacional (GUN), Abdelhamid Dbeiba, ya se está llevando a cabo.
El asesor estadounidense para África destacó que "estos ataques ponen de manifiesto la necesidad de contar con instituciones militares y de seguridad unificadas y profesionales, capaces de garantizar la seguridad del pueblo libio".
En este sentido, instó a "redoblar esfuerzos para superar las divisiones" del país -fragmentado en dos administraciones- y "promover la unificación de las instituciones militares, económicas y políticas", unas condiciones contempladas en un plan que Boulos trata de sacar adelante desde el pasado abril, con el fin de acabar con la crisis divisoria.
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Los ataques de esta semana se produjeron en un contexto en el que las milicias del oeste -afines al GUN- mantienen enfrentamientos constantes entre sí, especialmente en zonas cercanas a la capital, Trípoli, con Zawiya entre los objetivos principales.
Libia vive en estado permanente de alerta, tanto por los enfrentamientos entre milicias como por las revueltas populares, en las que los participantes exigen acabar con la división y la prolongada crisis que afecta al país desde hace más de una década.
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Desde 2014, tras las últimas elecciones legislativas, Libia está sumida en una profunda crisis, con episodios violentos recurrentes, y dividida institucionalmente, con el GUN al frente del oeste, y con el este tutelado por el mariscal Jalifa Haftar. EFE