Moscú, 10 ago (EFE).- El partido opositor ruso Yábloko, excluido hoy de las elecciones parlamentarias de septiembre, es el único que se ha opuesto desde la caída de la Unión Soviética a todas las guerras en las que se ha visto implicado este país, sea Chechenia (1994), Siria (2015) o Ucrania (2022).
Yábloko, que significa manzana en ruso, es una formación liberal al estilo occidental, ya que ha defendido a ultranza la economía de mercado, los derechos humanos y el imperio de la ley, lo que le ha enfrentado con los gobiernos presididos por Boris Yeltsin y Vladímir Putin.
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Fue fundado en 1993, menos de dos años después de la desintegración soviética, como una alianza de demócratas de diverso signo -desde democristianos a socialdemócratas-, verdes y feministas.
Su líder histórico es Grigori Yavlinski, economista nacido en Ucrania que fundó Yábloko junto a otros renombrados reformistas de su tiempo: Vladímir Lukín y Yuri Bóldirev.
El partido tuvo un papel preponderante en la política rusa durante su primera década, en la que siempre contó con representación parlamentaria en la Duma o cámara de diputados, aunque por detrás de nacionalistas y comunistas.
Yábloko perdió peso político a partir de la llegada de Putin a la Presidencia en 2000. Dejó de contar con fracción parlamentaria en 2003 y se quedó sin escaños cuatro años más tarde.
Sea como sea, este partido ha sido la cantera de numerosos opositores al Kremlin como el fallecido Alexéi Navalni, que fue expulsado por sus ideas nacionalistas, o el exiliado Iliá Yashin.
Con todo, su principal rasgo durante estos más de 30 años de actividad política ha sido el pacifismo. Yábloko se opuso a la campaña militar lanzada por Yelstin en diciembre de 1994 contra el separatismo checheno.
Muchos otros políticos liberales apoyaron esa guerra, que le costó la vida a decenas de miles de reclutas rusos y civiles, y que concluyó con la victoria de la guerrilla caucásica.
Yábloko, cuya mediación permitió la liberación de prisioneros de guerra, también se opuso categóricamente a la Segunda Guerra de Chechenia lanzada por Putin al asumir el cargo de primer ministro en agosto de 1999.
El pacifismo le costó muy caro en esta ocasión, ya que su popularidad cayó en picado desde entonces. Yavlinski logró un 5,8 % de los votos en las elecciones presidenciales y en las legislativas de 2003 los liberales también sufrieron un duro revés.
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Con todo, Yábloko se mantuvo firme en su postura y, a pesar de que se volvió un partido marginal, también rechazó la anexión de la península ucraniana de Crimea, aunque el consenso al respecto era muy amplio en la sociedad rusa.
"¡No a la guerra!", era el título de la declaración publicada en marzo de 2014 por el partido, que defendía la integridad territorial de Ucrania y criticaba la instigación de un conflicto en el Donbás. Al año siguiente hizo lo mismo con la operación militar en Siria.
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El último mohicano de la oposición rusa
Pese a los malos resultados en las elecciones a nivel federal en los años 2000 y 2010, Yábloko mantenía cierta presencia en algunas circunscripciones de Moscú, San Petersburgo y regiones como Pskov o Carelia.
Algunos de sus miembros fueron perseguidos por oponerse a la política imperialista del Kremlin, especialmente desde el comienzo de la guerra en Ucrania en 2022, pero la campaña contra el partido se recrudeció en los últimos meses.
A medida que aumentaba en los sondeos el número de rusos que abogaba por un cese de los combates y el inicio de negociaciones de paz, se estrechaba más el cerco en torno a la formación liberal.
El que se había convertido en el único partido opositor legal del país y también el único que se oponía a la guerra vio como ocho de sus dirigentes eran encarcelados y otros catorce, incluido su actual líder, Nikolái Ribakov, inhabilitados por extremismo.
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Criticar la guerra, la matanza de civiles en Ucrania o simplemente colgar una foto de Navalni en las redes sociales les impedía concurrir en los comicios.
El registro de la lista de Yábloko para las elecciones legislativas de septiembre provocó una agresiva campaña de desprestigio protagonizada por todas la formaciones políticas aliadas del Kremlin, que acusaban a los liberales de "traición" por no respaldar el esfuerzo militar.
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En una decisión sin precedentes en este siglo en Rusia, el Tribunal Supremo firmó hoy el acta de defunción del partido liberal al impedirle participar en las elecciones a la Duma o cámara de diputados, entre otras cosas, por financiación extranjera o violación de los derechos de autor.
Esto podría condenarle a la disolución, justo cuando Yábloko había aglutinado el voto de protesta contra la guerra y el apoyo de los rusos en el exilio.EFE
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