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Sede del Gobierno colombiano se queda sin inquilino y a la espera de convertirse en museo

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Bogotá, 10 ago (EFE).- La Casa de Nariño, que durante casi medio siglo fue sede del Gobierno colombiano, vive desde este lunes una jornada inusual, sin tantas restricciones de seguridad y con menos funcionarios de lo habitual por la decisión del presidente Abelardo de la Espriella de no ocupar el palacio y convertirlo en museo.

Los turistas que recorren el centro de Bogotá y se acercaron hoy a hacerse fotografías frente a la Casa de Nariño fueron la imagen de una jornada atípica en la sede del Ejecutivo por la ausencia de presidente y la disminución del flujo de visitantes que a diario hacían fila en el acceso por la Carrera Octava.

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Carolina Ibarra, una turista mexicana, fue una de las visitantes que este lunes se acercó hasta la Plaza Núñez que conecta el Capitolio con el palacio presidencial y pudo ingresar tras pasar por los controles de seguridad, ahora reducidos, procedimiento que describe como rápido y sin mayores inconvenientes.

"Está muy tranquilo", contó a EFE Ibarra, quien aseguró que no conocía el anuncio de convertir la Casa de Nariño en museo, pero consideró que sería "genial" para que más personas puedan conocer el histórico edificio.

La tranquilidad que describió la mujer mexicana se corresponde por lo observado por EFE en el lugar, donde varios visitantes caminan por la plaza, se toman fotografías y contemplan la fachada que tiene en sus columnas banderas de Colombia, bajo la mirada de policías y soldados que aún vigilan el lugar.

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De la Espriella, que se ha propuesto descentralizar el Estado y gobernar desde las regiones, optó por crear sedes presidenciales alternas en Barranquilla, Medellín y Cali -esta última ciudad escogida para su investidura el pasado 7 de agosto- y cuando venga a Bogotá, despachar desde el Palacio de San Carlos, antigua sede presidencial que hoy alberga al Ministerio de Relaciones Exteriores.

De hecho, el presidente tenía previsto despachar hoy desde San Carlos por primera vez, pero el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a gran parte del país y deja un saldo parcial de 111 muertos y decenas de edificaciones colapsadas o averiadas, lo obligó a variar su agenda y viajar a Quibdó, capital del departamento del Chocó, epicentro del sismo.

El Palacio de San Carlos fue sede del Ejecutivo colombiano en varias ocasiones, la primera de ellas en los albores de la república, y por una de sus ventanas escapó el Libertador Simón Bolívar de la llamada 'Conspiración septembrina', la noche del 25 de septiembre de 1828.

En 1980, la sede presidencial fue trasladada a la Casa de Nariño, una edificación construida en el lugar donde estuvo la vivienda en la que nació el prócer de la Independencia colombiana Antonio Nariño, y desde entonces ha sido ocupada por diez mandatarios, el último de ellos Gustavo Petro, cuyo mandato terminó el pasado viernes.

Entre los visitantes a la Plaza Núñez también hay opiniones divididas sobre el futuro del palacio, por un lado Erick Juliano, otro turista, dijo a EFE que la decisión de convertirlo en museo es un "grave error" porque, a su juicio, el presidente debería ejercer desde allí por tratarse del centro político de la nación.

Raúl Rodríguez, por el contrario, celebra la idea del museo y considera que el espacio debería estar abierto a todos, independientemente de sus posiciones políticas.

"Lo importante es que se haga un museo bien bonito para que todos nos disfrutemos de eso", afirmó el hombre.