Asunción, 1 jul (EFE).- El presidente de Paraguay, Santiago Peña, hizo este miércoles autocrítica al reconocer que no ha hecho lo suficiente durante los primeros tres años de su mandato, al tiempo que tendió puentes a la oposición, así como a sus detractores dentro del gobernante Partido Colorado, a quienes llamó a superar las divisiones para garantizar el "resurgir" del país.
Durante la presentación de su tercer Informe de Gestión anual ante el bicameral Congreso paraguayo, que controla el oficialismo, el gobernante destacó los avances de su Gobierno, si bien matizó que ha debido "hacer más" por los ciudadanos.
"Yo soy el primero en confesarlo y decirlo fuerte y claro: A pesar de los avances, no es suficiente, debía hacer más y mis ministros deben hacer más y les prometo que no voy a descansar hasta el último día de mi mandato para hacer más por los paraguayos", dijo Peña en su discurso retransmitido por los medio del Estado.
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"Tenemos aún mucho por trabajar en salud, en educación, en compromisos ya asumidos en obras y medicamentos, áreas sensibles con problemas históricos y otros emergentes", agregó el jefe de Estado al señalar que a Paraguay, pese a ser "un país maravilloso", aún le falta "muchísimo para llegar al lugar que está destinado a ocupar".
Al cambiar el tono autocrítico, el mandatario resaltó como un avance de su Gobierno el buen momento económico del país, que afirmó es el "mejor" que ha vivido Paraguay en su historia.
"El año 2026 encuentra al Paraguay en el mejor momento económico de toda su historia y esto no es un relato, es una realidad. Nunca antes tuvimos los números económicos que hoy tenemos", dijo.
Peña, quien asumió el cargo el 15 de agosto de 2023, destacó que Paraguay creció los últimos tres años por encima del 4 %, algo que no ocurría desde el 2006 al 2008, "cuando la región se beneficiaba del boom" de los 'commodities' o materias primas.
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Así, la economía paraguaya creció en 2024 un 4,2 %, en 2025 un 6,6 %, la mayor tasa en doce años y "triplicando el promedio de la región", añadió el presidente, mientras avisó que el crecimiento proyectado para 2026 ascenderá al 4,2 %.
"Nunca antes tuvimos los números económicos que hoy tenemos, nunca antes estuvimos en la vidriera del mundo como ejemplo a seguir. Nunca antes el Paraguay tuvo un PIB tan grande", celebró, a la vez que resaltó el aumento de la inversión extranjera, el crecimiento de la clase media y un riesgo país "bajo", de 99 puntos básicos.
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De igual manera, Peña presentó como un logro las cifras de pobreza, que en el último año se redujeron del 19,6 % al 16 % (total) y del 3,7 % al 2,4 % (extrema).
Además, dijo que entre 2022 y 2025, más de 493.000 personas superaron la pobreza y 180.000 salieron de la pobreza extrema.
"Son cifras históricas, inéditas, desde que se mide la pobreza en el Paraguay", refirió el presidente, para quien la "tarea no estará terminada" mientras haya compatriotas en la penuria.
Peña también dijo que Paraguay dejó de ser el "corredor de la cocaína" en la región gracias a la política de seguridad de su Gobierno.
"Desde el inicio de mi Gobierno no se ha registrado una sola incautación de cocaína salida del país en los puertos europeos", dijo.
Así mismo, destacó que en los primeros tres años de su Administración Paraguay recuperó "el control" de las cárceles, desde donde, según dijo, antes se ordenaban crímenes y los líderes delincuenciales "negociaban de igual a igual con el Estado".
Paraguay es considerado desde hace años un importante país de tránsito de cocaína con destino a Europa y uno de los principales productores de marihuana de Suramérica, una actividad concentrada principalmente en los departamentos fronterizos con Brasil, según informes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
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El más reciente Informe Mundial sobre las Drogas de la ONU advierte además que el mercado global de la cocaína atraviesa una expansión sin precedentes, con una producción que superó las 4.000 toneladas en 2024 y un aumento sostenido del consumo y de las rutas de tráfico hacia nuevos mercados, entre ellos Europa, donde Paraguay ha sido señalado en los últimos años como uno de los puntos de salida de cargamentos del alcaloide.
Asunción, 1 jul (EFE).- El presidente de Paraguay, Santiago Peña, aseguró este miércoles que su país dejó de ser un "corredor de la cocaína" en Latinoamérica y defendió los resultados de la política de seguridad de su Gobierno, al presentar ante el Congreso su tercer informe anual de gestión.
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Durante su intervención, Peña afirmó que los operativos antidroga impulsados por su Gobierno han golpeado a las organizaciones criminales que operan en el país y sostuvo que, desde que asumió el poder en agosto de 2023, no se ha registrado ninguna incautación de cocaína procedente de Paraguay en puertos europeos.
El mandatario también aseguró que en los primeros tres años de su Administración Paraguay recuperó "el control" de las cárceles, desde donde, según dijo, antes se ordenaban crímenes y los líderes delincuenciales "negociaban de igual a igual con el Estado".
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Paraguay es considerado desde hace años un importante país de tránsito de cocaína con destino a Europa y uno de los principales productores de marihuana de Suramérica, una actividad concentrada principalmente en los departamentos fronterizos con Brasil, según informes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
El más reciente Informe Mundial sobre las Drogas de la ONU advierte además de que el mercado global de la cocaína atraviesa una expansión sin precedentes, con una producción que superó las 4.000 toneladas en 2024 y un aumento sostenido del consumo y de las rutas de tráfico hacia nuevos mercados, entre ellos Europa, donde Paraguay ha sido señalado en los últimos años como uno de los puntos de salida de cargamentos del alcaloide.
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