Las potencias regionales piden aprovechar la inercia del diálogo con Irán para resolver la crucial crisis de Gaza

Guardar
Google icon
Imagen MYT6KT7DFBE6REQEXITSRB23MA

Arabia Saudí, Egipto, Turquía y Pakistán ha celebrado la inercia positiva que se está generando con el comienzo de las conversaciones en Suiza entre Estados Unidos e Irán y pedido aprovechar esta tendencia para intentar resolver la enorme crisis humanitaria que todavía persiste en la Franja de Gaza, y la situación de la causa palestina en general, imprescindible a su juicio para estabilizar la región entera.

Los ministros de Exteriores de estos cuatro países han mantenido en Egipto un encuentro satélite y paralelo a la cumbre diplomática que reúne a Washington y Teherán en la ciudad suiza de Bürgenstock, donde han tratado en particular las consecuencias regionales del conflicto a tres entre Irán, Israel y Estados Unidos, y recordado la persistencia de la devastadora crisis que la guerra de Gaza ha desatado en el enclave palestino.

PUBLICIDAD

Los esfuerzos de los negociadores en Suiza, han destacado los ministros de Exteriores reunidos en El Cairo "deben tener en cuenta las preocupaciones de los países de la región, en particular con respecto a la seguridad y la estabilidad de los Estados árabes del Golfo, así como de la región del Levante, con miras a fortalecer la seguridad colectiva y promover la estabilidad regional a largo plazo".

Los cuatro diplomáticos (el egipcio Badr Abdelaty, el turco Hakan Fidan, el paquistaní Mohammad Ishaq Dar y el saudí Faisal bin Farhan) han incidido no obstante en "la centralidad de la causa palestina para el logro de la paz, la seguridad y la estabilidad en Oriente Medio", durante un encuentro que ha tenido como invitado de excepción al asesor de Estados Unidos para Oriente Próximo y Asuntos Árabes y Africanos, Massad Boulos.

PUBLICIDAD

Los ministros reiteraron su apoyo a "los derechos legítimos" del pueblo palestino, incluido su derecho a la autodeterminación y al establecimiento de un Estado palestino independiente sobre la base de las fronteras del 4 de junio de 1967, con Jerusalén Este como su capital, como "fundamento indispensable para lograr una paz justa, integral y duradera en la región, de conformidad con las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas".