
El Consejo (gobiernos) y el Parlamento Europeo han alcanzado este miércoles un acuerdo político provisional para retrasar hasta 2030 la entrada en aplicación de parte de las nuevas normas europeas sobre clasificación, etiquetado y envasado de sustancias químicas.
El aplazamiento figura en una reforma más amplia que modifica además las normas europeas sobre cosméticos y fertilizantes con el objetivo de reducir cargas administrativas para las empresas, manteniendo, según defienden ambas instituciones, el actual nivel de protección de la salud y del medio ambiente.
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En concreto, la entrada en vigor del Reglamento sobre clasificación, etiquetado y envasado de sustancias químicas (CLP), cuya aplicación ya había sido pospuesta hasta 2028, se retrasa ahora otros dos años para hacerla coincidir con los cambios acordados en la legislación sobre cosméticos y fertilizantes, las otras dos piezas incluidas en este paquete de reforma.
Entre otras medidas, el acuerdo flexibiliza algunas exigencias para identificar los riesgos de estas sustancias y comunicarlos a través de las etiquetas, mantiene la apuesta por el etiquetado digital, introduce excepciones para determinados envases pequeños y fija un plazo de quince meses para que las empresas adapten la información cuando una nueva evaluación científica concluya que una sustancia presenta un mayor nivel de peligro.
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Asimismo, los colegisladores han acordado que las etiquetas sigan siendo plenamente legibles para los consumidores y han fijado tamaños mínimos de letra para los productos dirigidos al público general, además de permitir que parte de la información sobre riesgos pueda facilitarse mediante códigos digitales en envases de muy pequeño tamaño, siempre que las advertencias esenciales sigan figurando en el embalaje exterior.
CAMBIOS EN COSMÉTICOS
La reforma modifica también las normas sobre cosméticos que contienen sustancias consideradas peligrosas para la salud, como las cancerígenas, las que pueden provocar alteraciones genéticas o las que pueden afectar a la fertilidad y al desarrollo del feto, y fija nuevos plazos para su retirada del mercado.
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Así, cuando una empresa no solicite mantener el uso de una sustancia afectada por una prohibición, dispondrá de seis meses para dejar de comercializar los productos y de un máximo de doce meses para retirarlos completamente del mercado, unos plazos inferiores a los propuestos inicialmente por Bruselas.
Además, el acuerdo descarta una excepción planteada por la Comisión que habría permitido mantener algunas de estas sustancias en función de la vía de exposición y recupera la obligación de notificar a Bruselas los cosméticos que contengan nanomateriales antes de su comercialización.
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FERTILIZANTES Y MENOS CARGAS ADMINISTRATIVAS
En materia de fertilizantes, el acuerdo prevé estudiar la creación de una nueva categoría abierta de materiales basada en criterios generales, con el objetivo de facilitar la innovación y reducir trabas administrativas para el desarrollo de nuevos productos.
Asimismo, los colegisladores mantienen la obligación de registro para determinadas sustancias consideradas especialmente nocivas y refuerzan la participación de organismos científicos europeos en la evaluación de nuevos microorganismos y materiales utilizados en este sector.
CRÍTICAS DE LOS CONSUMIDORES
Las modificaciones relativas a los cosméticos han suscitado, sin embargo, críticas por parte de la Organización Europea de Consumidores (BEUC), que considera que los nuevos plazos para retirar del mercado determinados productos con sustancias peligrosas rebajarán el nivel de protección frente a estos riesgos.
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"Esto significa que pastas de dientes, desodorantes o barras de labios con ingredientes tóxicos permanecerán más tiempo en los hogares de los consumidores", ha lamentado el director general de la entidad, Agustín Reyna.
No obstante, la organización ha reconocido que el acuerdo definitivo elimina algunos de los elementos "más problemáticos" de la propuesta inicial de la Comisión, entre ellos la excepción que habría permitido mantener determinadas sustancias peligrosas en función de la vía de exposición.
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