Patricia Pardo, tras su encuentro con el Papa: "Tengo una resaca emocional bestial, necesito llorar"

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Patricia Pardo y Christian Gálvez ejercían este lunes de maestros de ceremonias en el multitudinario encuentro del Papa León XIV con la comunidad diocesana de Madrid en el estadio Santiago Bernabéu. Un momento inolvidable en el que la pareja, demostrando sus tablas a pesar de su emoción y evidente nerviosismo por este honor que nunca alcanzarán a agradecer lo suficiente -como han confesado- por sus profundas creencias religiosas, hizo un papel impecable a la altura de la ocasión, pronunciando incluso un conmovedor discurso ante el Sumo Pontífice para pedirle que continuase iluminándonos.

Al margen de lo significativo del acto, la presentadora acaparó todas las miradas con un impresionante e impecable diseño de Alejandro de Miguel en color amarillo con guiños al Santo Padre; un dos piezas compuesto por pantalón palazzo y un cuerpo tipo capa con fajín drapeado, confeccionado en crepé de seda en el color del Vaticano.

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Con la emoción a flor de piel tras haber vivido el que reconoce que ha sido "uno de los días más especiales de mi vida junto al nacimiento de mis niños y poco más", Patricia ha vuelto a ponerse al frente del programa 'Vamos a ver' y ha hecho balance de su experiencia frente a León XIV.

En primer lugar, y después de que Ana Rosa Quintana la felicitase por el gran trabajo que hicieron Christian y ella, la periodista ha correspondido a su 'jefa' y mentora asegurando que aunque "nunca hay horas de vuelo suficientes para afronar lo del Bernabéu ante el Papa y 80.000 personas", "sin la mejor maestra no hubiese sido posible". "Gracias por todo lo que has hecho por mí" ha expresado emocionada.

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"No he ni aterrizado de momento. Tengo una resaca emocional bestial. Creo que necesito tiempo de estar en casa y llorar para desahogarme por la tensión acumulada de todos esto días" se ha sincerado, reconociendo que aunque fueron muchas las ocasiones en las que tuvo ganas de romperse por la emoción durante el acto, "el momento que ya no pude aguantar más sin llorar fue con el himno interpretado por Diana Navarro, Dani Diges y David Bustamante", a los que ha dedicado unas cariñosas palabras por su impecable actuación ante el Santo Padre.

Repitiendo en varias ocasiones que lo que ha vivido fue "poderoso y muy impactante", Patricia ha desvelado que, debido a su enorme fe, Christian y ella construyeron "un altarcito" en su camerino con velas, una imagen del Arcángel San Miguel, un San Lucas y Santa Gemma, de la que es profundamente devota y que, antes de salir al cesped del Bernabéu "estuvimos rezando e invocando al Espíritu Santo" para que todo saliese bien.

Durante el programa, el creador de su vestido, Alejandro de Miguel, ha entrado por videollamada, y el intercambio de piropos ha sido mutuo: "Me hizo sentirme como un ángel. Estoy feliz tratando de digerir la tarde de ayer. Ha sido un mago, es un conjunto que es una auténtica obra de arte y le estaré siempre gradecida" ha expresado la presentadora.

El diseñador -que también fue el encargado de vestir a la Reina Sofía en su encuentro con León XIV en la Catedral de La Almudena- le ha respondido asegurando que "ha sido maravilloso vestirla". "Estoy acostumbrado a hacer vestidos mediáticos, pero ha sido maravilloso conocerla y conocer a Christian, y a su madre, porque cuando las cosas se hacen con tanto cariño y amor salen maravillosas" ha afirmado emocionado.

En cuanto al color, amarillo mantequilla, Alejandro ha confesado que "fue un capricho mío, como guiño al Vaticano. Siempre lo tuve claro, y Patricia estaba elegantísima y yo orgulloso".

Y es que aunque en un principio dudaba porque creía que sería un tono limón demasiado llamativo para la ocasión, Patricia ha reconocido que necesitó poco tiempo para convencerla porque "el amarillo es mi color de la suerte y me siento muy segura con él". Un look perfecto en el que además incluyó, como ha explicado, otro guiño al escudo papal en sus pendientes, de flor de lis, un detalle azul en forma de pin en la solapa que representa a "La milagrosa, por mi colegio Las hijas de la Caridad", y "un guiño a los agustinos, y por eso mandé a mi marido el viernes a hablar con el prior de San Agustín, que nos regaló un reloj de los agustinos que también llevábamos puesto".