Pekín, 27 may (EFE).- El 68 % de las empresas europeas en China asegura que hacer negocios en el país asiático se volvió más difícil en 2025, aunque algunos indicadores muestran una leve mejora tras varios años de deterioro continuo, según la Encuesta de Confianza Empresarial 2026 de la Cámara de Comercio de la Unión Europea (UE) en China.
El sondeo, elaborado con datos recabados entre enero y abril de este año, apunta a que la intensidad del deterioro se moderó por primera vez desde el fin de la política china de 'cero covid', pero advierte de que la confianza empresarial sigue siendo frágil y de que persisten obstáculos estructurales en ámbitos como el acceso al mercado, la regulación, la competencia desigual o los controles a la exportación.
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La proporción de empresas que afirmó que el entorno de negocios se volvió más difícil bajó cinco puntos porcentuales respecto al informe anterior, pero supone el quinto año consecutivo en que una mayoría expresa ese diagnóstico.
La Cámara destaca también algunas mejoras parciales. Así, el porcentaje de firmas que asegura haber perdido oportunidades de negocio por barreras regulatorias o de acceso al mercado descendió nueve puntos, hasta el 54 %, mientras que el de las que considera que existe igualdad de trato con las empresas chinas aumentó cuatro puntos, hasta el 60 %.
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Asimismo, el 17 % de los encuestados se mostró optimista sobre sus perspectivas de rentabilidad en los próximos dos años, cinco puntos más que un año antes, y el porcentaje de compañías que considera que el entorno se ha vuelto más politizado cayó al 47 %, cinco puntos menos.
Pese a ello, la Cámara subraya que la desaceleración de la economía china es todavía la principal preocupación para las empresas europeas: un 57 % cree que afectará negativamente a su actividad futura en el país.
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A ello se suman la competencia "insostenible" en algunos sectores, las ambigüedades regulatorias, las exigencias de localización, los problemas de propiedad intelectual y las dificultades para transferir datos o descarbonizar operaciones.
El informe también refleja la creciente sensibilidad de las empresas a las tensiones geopolíticas y comerciales. Un 35 % prevé verse afectado por las tensiones entre China y la UE, mientras que un 32 % afirma que su empresa o sus proveedores ya han sufrido el impacto del régimen chino de controles a la exportación.
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Además, un 22 % teme que más materiales o bienes queden sujetos en el futuro a esas restricciones.
China fue señalada como uno de los tres principales destinos globales de inversión actual por el 53 % de los encuestados, la cifra más baja registrada por este indicador, y el 45 % afirmó que ya ha ajustado o está considerando ajustar su estrategia de inversión en el país.
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La publicación llega en un momento de fricciones persistentes entre Pekín y Bruselas por el desequilibrio comercial, las restricciones de acceso al mercado, los controles chinos a exportaciones estratégicas y las investigaciones y medidas comerciales cruzadas en sectores sensibles. EFE