
El Ministerio de Salud de Uganda ha confirmado este sábado tres nuevos casos de ébola vinculados al brote declarado este mes en República Democrática del Congo (RDC), una crisis que ha dejado casi 180 muertes sospechosas y 750 posibles casos en el conflictivo país vecino.
El jueves pasado, una responsable de la cartera de Sanidad ugandesa, Diana Atwine, informó de la muerte de una persona sospechosa de tener la enfermedad y un segundo presunto caso importado que finalmente acabó demostrado como negativo.
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Sin embargo, el Ministerio de Salud ha confirmado esta mañana estos tres últimos afectados que están bajo atención médica y se trata, por un lado de un conductor y una trabajadora sanitarios que atendieron al primer caso confirmado en el país procedente de RDC, y una mujer congoleña.
"Todos los contactos vinculados a los casos confirmados han sido identificados y están siendo vigilados de cerca por los equipos de respuesta", ha asegurado el Ministerio de Salud en un comunicado en el que insta una vez más a la población a mantener la calma, la vigilancia y a seguir observando todas las medidas preventivas recomendadas".
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La tasa media de letalidad del virus del ébola ronda el 50%, con los síntomas iniciales, que pueden aparecer de forma repentina, siendo fiebre, cansancio, malestar general, dolores musculares y dolor de cabeza y de garganta, seguidos de vómitos, diarrea, dolor abdominal, erupciones cutáneas y signos de deterioro de las funciones renal y hepática.
RDC --que en diciembre de 2025 decreto el fin del último brote de ébola en el país, en este caso en Kasai-- es considerado el país con más experiencia del mundo en el manejo del virus ébola, habiendo enfrentado más de una docena de brotes desde que se identificó el virus en 1976 en un doble brote que tuvo uno de sus epicentros en la localidad congoleña de Yambuku, a orillas del río Ébola, del que tomó el nombre la enfermedad.
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