SpaceX culmina con éxito la duodécima prueba de Starship y avanza en planes espaciales antes de salir a bolsa

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La compañía aeroespacial SpaceX ha completado con éxito el duodécimo vuelo de prueba de su sistema Starship, el cohete reutilizable diseñado para futuras misiones tripuladas a la Luna y Marte, en una misión considerada clave para el desarrollo comercial y tecnológico del programa espacial impulsado por el multimillonario Elon Musk.

El lanzamiento tuvo lugar el viernes a las 17.30 horas (hora local) desde la base Starbase de Boca Chica, en el estado de Texas, mediante un propulsor Super Heavy V3, en el estreno de esta nueva versión del sistema. La prueba había sido aplazada el día anterior debido a un problema detectado en el brazo de la torre de lanzamiento, según explicó el propio Musk.

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Tras separarse del propulsor pocos minutos después del despegue, la nave Starship ha completado una órbita parcial alrededor de la Tierra en algo más de una hora, para posteriormente ejecutar con éxito una maniobra de reentrada y amerizaje controlado en el océano Índico, al noroeste de Australia.

Por su parte, el propulsor Super Heavy también ha realizado un descenso controlado y ha caído en aguas del golfo de México unos siete minutos después del lanzamiento.

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Durante la misión, Starship ha desplegado 22 simuladores de minisatélites, en una demostración de sus capacidades para futuras operaciones comerciales y de despliegue orbital.

SpaceX había señalado antes del lanzamiento que esta prueba serviría para "presentar la próxima generación de vehículos Starship y Super Heavy, ambos propulsados por la próxima evolución del motor Raptor", con mejoras destinadas a incrementar la potencia y la capacidad de carga del sistema.

Este vuelo supone además un nuevo paso para un programa marcado hasta ahora por diversos contratiempos técnicos durante ensayos anteriores. De las doce pruebas orbitales realizadas hasta la fecha, seis han concluido con éxito, remontándose el último vuelo satisfactorio a octubre de 2025.

El sistema Starship, de más de 120 metros de altura, está concebido para transportar personas y cargas a destinos lejanos del espacio. Además de los objetivos de Musk de establecer asentamientos humanos en Marte, esta nave es fundamental para el despliegue masivo de satélites de la red Starlink y para los contratos suscritos por SpaceX con la NASA para llevar astronautas a la superficie lunar.

La prueba coincide asimismo con los preparativos de la esperada salida a bolsa de la compañía. En documentación remitida esta semana a la Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos (SEC), SpaceX informó de pérdidas netas de cerca de 4.940 millones de dólares (unos 4.255 millones de euros) en el último ejercicio, pese a registrar ingresos de 18.670 millones.

La empresa también indicó que ha invertido más de 15.000 millones de dólares en el desarrollo de Starship y prevé iniciar vuelos comerciales en la segunda mitad del año una vez concluyan las pruebas.