Victoria agridulce para los familiares de la tragedia aérea del vuelo Río-París de 2009

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(Actualiza con decisión de Air France de recurrir la sentencia)

París, 21 may (EFE).– Los familiares de las 228 víctimas del vuelo Río-París de 2009 celebraron este jueves la "histórica condena" en Apelación contra el fabricante aeronáutico Airbús y la aerolínea Air France por "homicidio involuntario", una satisfacción empañada poco después por el recurso anunciado por las dos compañías.

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Tras diecisiete años de proceso -trece de los cuales de una caótica instrucción- y una absolución de las dos empresas en primera instancia en 2023, los familiares de la asociación AF447 sintieron que "hoy, por fin, se hizo justicia" al reconocer la culpa penal de las dos multinacionales traducida en una multa de 225.000 euros cada una, la máxima prevista por ley para ese tipo de delito.

"Este juicio, por primera vez, ha servido para condenar a dos prestigiosas multinacionales aeronáuticas y para poner en primer lugar la seguridad por delante de cualquier otra consideración económica (...) Esta decisión marca un antes y un después", declaró la representante de la asociación AF447, Danièle Lamy, quien leyó un comunicado ante los numerosos periodistas presentes en el Tribunal de Apelación.

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Esta Corte se pronunció de manera contraria a la sentencia dictada en primera instancia, al considerar que sí había un vínculo de causalidad entre los fallos técnicos de un dispositivo fabricado por Airbus y la falta de preparación del personal de a bordo, atribuida a Air France, y accidente que terminó con la vida de los 228 ocupantes del A330.

Una de las claves de la sentencia condenatoria ha sido el cambio de posición de la Fiscalía francesa. En primera instancia, había pedido la absolución de las compañías, pero posteriormente solicitó la condena.

El fabricante de aviones fue condenado penalmente por no ofrecer un dispositivo (la sonda de medición de velocidad Pitot que estuvo detrás del siniestro) con las suficientes garantías de seguridad, mientras que Air France lo fue por no ofrecer la formación necesaria a sus pilotos y al resto de tripulación.

"La cuestión es que ellos se encontraron ante un fallo (de la sonda) especialmente complejo, muy difícil de gestionar", refirió la presidenta del Tribunal de Apelación, desmontando la tesis del error humano esgrimida por las dos empresas. En un comunicado, el sindicato de pilotos se congratuló por la decisión que había estigmatizado a sus fallecidos colegas.

Simon Ndiaye, representante legal de Airbús presente durante la lectura de la sentencia, lamentó el cambio de criterio en segunda instancia y adelantó que "la batalla judicial continúa", con el recurso que la empresa ha anunciado que presentará ante el Tribunal Supremo y que podría abrir la puerta a un tercer proceso que se centraría en revisar si hubo fallos en el procedimiento y no el contenido de la sentencia. Por este motivo, la resolución judicial quedaría en suspenso.

"Esta condena responde a consideraciones que no tienen nada que ver con la Justicia, con el derecho o con la seguridad. Todos los que conocen este expediente saben que no hay ningún elemento técnico que permita imputar a Airbus una falta que fuera la causa del accidente", alegó Ndiaye, quien agregó que la empresa muestra "compasión hacia las familias afectadas" por el drama.

También Air France anunció más tarde en un comunicado su decisión de recurrir ante el Supremo una sentencia que "lamenta", alegando que los jueces de instrucción habían desestimado la causa y que el Tribunal Judicial de París, en primera nstancia, había emitido una absolución.

"La compañía es consciente de que este recurso prolonga un proceso ya de por sí largo, especialmente para las familias", señaló.

Oliver Morice, abogado de varios familiares de las víctimas, resaltó lo importante que es que Airbús y Air France hayan sido condenadas penalmente, pues ello reconoce a los allegados, por fin, como "víctimas".

El accidente aéreo, uno de los peores de la historia reciente de la aeronavegación, se desencadenó por un fallo en la sonda de medición de velocidad (modelo Pitot de la empresa francesa Thales), que se congeló.

Debido a ello, los pilotos recibieron informaciones erróneas que terminaron con el avión estrellándose en aguas del Océano Atlántico, a unos 1.000 kilómetros de las costas brasileñas.

A bordo de este vuelo había una mayoría de 72 ciudadanos franceses, 58 brasileños y 26 alemanes, así como otros pasajeros de 29 nacionalidades. Tanto los cuerpos como las cajas negras tardaron meses en ser encontrados y rescatados. EFE