Tres décadas de la Fundación Vicente Ferrer en España: Ojalá no fuéramos necesarios

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Marta Garde

Madrid, 22 abr (EFE).- La Fundación Vicente Ferrer cumple este jueves 30 años de presencia en España, país en el que se instaló formalmente para apoyar sus actividades en la India y en el que no intervino hasta las inundaciones de Valencia en 2024. "Ojalá no fuéramos necesarias las ONG", afirma su directora general, Luz Sanz.

Pero en la coyuntura actual, según cuenta en una entrevista con EFE en su oficina en Madrid, el trabajo de las organizaciones de desarrollo "todavía es prioritario y fundamental para poder llegar a todos estos sitios a los que no se está llegando de otra manera".

La fundación fue creada en la India por el filántropo y exjesuita Vicente Ferrer en 1969. Nepal, Sri Lanka, Filipinas, Mozambique, Palestina y España se sumaron posteriormente a su radio de acción, sin desviarse, afirma, de la máxima de "estar cerca de las personas que sufren y la población más vulnerable".

Estar en España, dice, "fue una decisión valiente pero meditada": "Sabíamos que en un momento u otro podíamos hacer algo que sumase también aquí. Lo que no esperábamos es que tuviera que ser a raíz de una emergencia", sostiene Sanz, que lleva más de 15 años trabajando en la Fundación, de ellos desde octubre de 2022 como directora general.

La ONG ha ido adaptándose "a la realidad de cada momento" apostando por un "enfoque integral" para garantizar que se tienen cubiertas las necesidades básicas, y ahora también con el foco puesto en "el cambio climático y la problemática medioambiental".

Su memoria anual 2024/2025 refleja que en ese año fiscal se registraron 764.444 consultas en sus hospitales, 8.268 personas recibieron tratamiento para el VIH, 90.536 mujeres tuvieron acceso a sus cooperativas bancarias o 12.424 menores participaron en su Programa de Deportes.

En ese último año su presupuesto fue de 39,1 millones de euros: el 93,43 % de sus recursos fueron privados y el 6,57 % públicos, y la infancia acaparó la mayor parte de sus proyectos (30,07 %), junto con los planes de salud y bienestar (29,45 %).

En 2023/2024 contó con 44,7 millones. Sanz atribuye el descenso, entre otros motivos, a la presentación de menos proyectos a algunas instituciones a la espera de permisos que estaban pendientes de renovación en la India y a crisis de nivel mundial que han desviado la atención de los donantes hacia otras causas.

El aniversario de sus tres décadas de presencia en España les ha impulsado a celebrar Esentia, su primera gala solidaria por la infancia.

Tendrá lugar el 18 de junio en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles de Madrid, con las actrices Leonor Watling o Cayetana Guillén Cuervo como algunas de sus presentadoras y la voluntad de que se convierta en una cita anual.

"Es muy importante que se entienda el impacto que tiene la colaboración", dice Sanz sobre los beneficios de las donaciones. Iniciativas como los apadrinamientos, añade, "han ido cambiando mucho: de esa figura "más a lo mejor paternalista que había antes" a una aportación que más allá de proteger al menor ayuda a toda su comunidad.

La experiencia le permite afirmar que los programas que más eco consiguen son los que unen sus fuerzas con las mujeres de las comunidades locales. "Todos los que tienen una gran presencia de las mujeres dentro de los proyectos ayudan a que el efecto sea multiplicador", recalca.

El objetivo final, según concluye, "siempre" es dejar de ser esenciales en el lugar en el que se está: "Que las comunidades sean autosuficientes y puedan seguir adelante sin necesidad de que estemos. La idea es que poco a poco podamos ir soltando la mano y que anden solas". EFE

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