La junta de Birmania nombra a Tun Win nuevo jefe de la Fuerza Aérea a medida que aumentan los bombardeos

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La junta militar que gobierna Birmania desde el golpe de Estado de 2021 ha nombrado este miércoles a Tun Win como nuevo jefe de la Fuerza Aérea, una medida que llega ante la intensificación de los bombardeos en varios puntos del país.

Su elección llega como resultado de una serie de reformas realizadas en el seno de las Fuerzas Armadas durante los últimos meses. En noviembre, Tun Win se había convertido en uno de los altos cargos más importantes de las fuerzas birmanas y llegó a sustituir a Zaw Win Myint, que fue trasladado al Ministerio de Exteriores y nombrado posteriormente embajador en China.

El anterior jefe de la Fuerza Aérea fue Tun Aung, que fue nombrado ministro de Defensa por parte del jefe de la junta y ahora presidente del país, Min Aung Hlaing, al anunciar su nuevo Gabinete, según informaciones recogidas por el portal de noticias Irrawaddy.

A pesar de la grave escasez de combustible que atraviesa el país y que se ha recrudecido por la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán, la junta birmana ha seguido adelante con los bombardeos, también contra infraestructuras civiles y campos de desplazados.

Fuentes consultadas por el citado medio apuntan a que se han registrado al menos 26 ataques aéreos contra objetivos civiles durante el periodo comprendido entre los días 13 y 16 de abril, fecha en la que se celebra el tradicional Año Nuevo birmano. Más de 20 personas murieron en dichos bombardeos en todo el país. Algunos de los objetivos de estos ataques fueron monasterios budistas.

El país, que se encuentra sumido en un largo conflicto armado, fue a las urnas el pasado mes de enero para elegir la composición de la nueva Cámara, que tendrá ahora que votar al nuevo presidente del país, un cargo que el actual jefe de la junta, Min Aung Hlain, espera ratificar.

El golpe de 2021 fue perpetrado por el Ejército para anular los resultados de las elecciones generales de noviembre de 2020, en las que la Liga Nacional para la Democracia (NLD) de Suu Kyi se hizo con la mayoría parlamentaria, argumentando que había habido fraude, una afirmación cuestionada por observadores internacionales.

La asonada se vio seguida por una dura campaña de represión contra opositores, activistas y manifestantes, a lo que se ha visto sumado un repunte de los enfrentamientos entre el Ejército y diversos grupos rebeldes en varios estados del país, especialmente en zonas del noreste del país, cerca de la frontera con China, y en el estado de Rajine (oeste).