Alejandro Sanz convierte su concierto en Nueva York en una declaración de amor a Stephanie Cayo sobre el escenario

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Alejandro Sanz continúa imparable con su gira mundial '¿Y ahora qué?', una nueva etapa en la carrera del artista madrileño que está colgando el cartel de "sold out" en más de la mitad de sus fechas y que le está llevando por Estados Unidos y Latinoamérica antes de regresar a España. Tras arrasar en México y seguir llenando recintos en ciudades como Nueva Jersey y Nueva York, el cantante vive uno de sus momentos más dulces sobre los escenarios, combinando sus himnos de siempre con los nuevos temas de esta era.

El concierto de anoche en Nueva York no fue una excepción: otro lleno absoluto y un público entregado. Entre ovaciones, coros y un repaso a los clásicos que han marcado a varias generaciones, hubo un instante que se convirtió en el momento más romántico y emotivo de la velada. Durante la interpretación de 'Hoy no me siento bien', el artista decidió invitar al escenario a su actual pareja, la actriz peruana Stephanie Cayo, con quien mantiene una relación que ha pasado en pocos meses de la discreción a los gestos públicos de cariño.

Sobre las tablas, ambos bailaron en sintonía, cómplices y muy pendientes el uno del otro, dejando que la música hiciera el resto. Las luces, el ambiente del pabellón y la química entre ellos convirtieron la escena en uno de los grandes recuerdos de la noche. Antes de que ella abandonara el escenario, se dieron un cariñoso beso que desató los aplausos. La imagen refuerza una relación que Cayo definió recientemente como algo que quiere "cuidar muchísimo" por lo bonita que es.

Consciente de lo especial que fue la noche, el propio Alejandro ha querido compartir el momento en sus redes sociales. En una publicación de Instagram, ha acompañado las imágenes de su paso por Brooklyn con un texto muy personal: "Hay lugares que te obligan a ser espectador y otros que te arrastran a formar parte de su historia. Brooklyn es de los segundos. Aquí las calles no te miran, te atraviesan, y en ese cruce extraño, uno entiende que los sueños no duermen, solo cambian de escenario". Una reflexión que encaja a la perfección con lo que está viviendo: una gira arrolladora, una nueva etapa emocional y la sensación de que, a pesar de los años de carrera, aún le quedan muchos escenarios -y muchas historias- por escribir en compañía.