María Angélica Troncoso
Río de Janeiro, 9 abr (EFE).- Los países suramericanos y africanos miembros de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (Zpcas) acordaron este jueves reforzar la cooperación política y de seguridad para blindar a la región como una zona de paz, en medio de las crecientes tensiones geopolíticas.
Las 24 naciones que integran el mecanismo advirtieron sobre los riesgos que plantea la rivalidad entre las grandes potencias e instaron a mantener la región libre de disputas externas, en la Declaración de Río de Janeiro, adoptada al término de la IX reunión ministerial del mecanismo.
El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, afirmó que el foro se desarrolla en una coyuntura internacional "compleja" y defendió fortalecer la cooperación para preservar el Atlántico Sur como un espacio de paz.
En la apertura del encuentro, Vieira transmitió un mensaje del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien alertó del actual contexto internacional, marcado por el mayor número de conflictos armados desde la Segunda Guerra Mundial, y pidió evitar que el Atlántico Sur se convierta en escenario de disputas geopolíticas.
Ya en la clausura, el jefe de Exteriores insistió en que la coyuntura global, hoy agravada por el conflicto en el golfo Pérsico, exige redoblar los esfuerzos de coordinación.
En la misma línea se manifestó el ministro de Defensa de Brasil, José Múcio, quien destacó que la Zpcas es un instrumento clave para garantizar la gobernanza regional y proteger los recursos naturales frente a injerencias externas.
Múcio subrayó que el Atlántico Sur enfrenta desafíos como actividades ilícitas y amenazas a la seguridad marítima, y defendió ampliar la cooperación en defensa mediante ejercicios conjuntos y programas de formación.
Brasil asumió la presidencia pro tempore de la Zpcas, que hasta hoy ejercía Cabo Verde, y permanecerá al frente del mecanismo durante los próximos tres años, tras los cuales Nigeria tomará el relevo en la conducción del foro.
Creada en 1986 por resolución de la ONU, los países miembros de la Zpcas suman cerca de 500 millones de habitantes y comparten un espacio marítimo estratégico de más de 30 millones de kilómetros cuadrados.
Los participantes aprobaron, además, la primera estrategia de cooperación del foro, una herramienta que busca consolidar al Atlántico Sur como un espacio de paz, seguridad y desarrollo sostenible, mediante la organización y coordinación de iniciativas conjuntas.
El instrumento establece un sistema flexible para que los países participen voluntariamente según sus prioridades nacionales. Para ello definió 14 ejes temáticos en áreas como defensa, seguridad marítima, protección de infraestructuras críticas, sostenibilidad ambiental y explotación responsable de recursos naturales.
Asimismo, los países adoptaron un acuerdo para la conservación del medio marino que prevé mecanismos de notificación y cooperación ante incidentes ambientales, como derrames de petróleo, con el objetivo de facilitar respuestas conjuntas y prevenir daños transfronterizos.
El documento también refuerza la lucha contra la pesca ilegal, promueve la gestión sostenible de los recursos marinos vivos y fomenta programas de educación ambiental y cultura oceánica.
Argentina introdujo una reserva sobre el articulo 22 de la Declaración de Río de Janeiro, apartado relativo al legado de la esclavitud, el colonialismo y el racismo, en el que el resto de países llamaron a reforzar la cooperación internacional para enfrentar esas problemáticas.
El Gobierno del presidente ultraliberal Javier Milei, aliado político del mandatario estadounidense, Donald Trump, reafirmó su compromiso "con la lucha contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las intolerancias conexas, así como con la promoción de la igualdad y la dignidad humana", pero se desvinculó de algunas referencias a iniciativas y marcos internacionales mencionados en ese apartado.
Entre ellas, la Carta de Recomendaciones de la Diáspora Africana de 2024 o la reciente resolución de la Asamblea de la ONU que reconoce la trata transatlántica y la esclavitud como crímenes graves contra la humanidad, al considerar que "no reflejan necesariamente los entendimientos actuales ni los compromisos asumidos universalmente".
Argentina fue el único país suramericano que no tuvo como jefe de delegación al ministro de Exteriores, aunque en total solo participaron 12 cancilleres de los 24 países miembros. EFE
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