Francisco Rivera no quiere oír hablar de los cambios en Cantora

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Cuando parece que la venta de la finca Cantora es casi un hecho, a la espera de la confirmación oficial por parte de Isabel Pantoja o de Kiko Rivera, lo cierto es que los cambios de cara al exterior son un hecho. Empezando por significativo azulejo que delimitaba dónde estaba situado el hogar familiar de los Rivera Pérez cuando 'Paquirri' era la máxima figura del toreo, y que luego se convirtió en la casa de los Pantoja cuando la tonadillera enviudó.

Allí vivieron Francisco y Cayetano sus momentos más felices junto a su padre, sus abuelos, sus tíos y sus primos, pero a la hora de evocar Cantora en más de una entrevista, Francisco es quien peores recuerdos tiene ya que siempre relaciona la finca con la figura de Isabel Pantoja. Por eso, en estos momentos en los que hay tanto movimiento de nuevo en torno a la propiedad, a la relación de su hermano Kiko con su madre, y cuando se vuelve a hablar de nuevo de los trastos y los trajes de torear de su padre, Fran Rivera no quiere oír hablar de Cantora.

Esta Semana Santa está siendo la de los cambios para el diestro. No sólo por lo que está ocurriendo con la finca, sino también por todo lo que ha vivido en su Hermandad, con la que ya no puede salir como costalero por normativa interna, a pesar de lo mucho que ha intentado pelear por derogar algo que considera injusto. "Fue duro, sobre todo por las formas que lo hicieron, una canallada tremenda", ha reconocido.