
Según informó el Centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO, por sus siglas en inglés), uno de los proyectiles impactados contra un buque cisterna frente a las costas de Qatar permanece sin detonar en la sala de máquinas, mientras que un segundo artefacto causó un incendio que ya ha sido extinguido. Las autoridades marítimas británicas detallaron que, tras el ataque, la tripulación resultó ilesa y no se registró daño medioambiental, en un hecho ocurrido en medio de la tensión creciente en la región debido a la reciente escalada de violencia entre actores estatales.
El UKMTO confirmó que el incidente aconteció a unas 17 millas náuticas, equivalentes a aproximadamente 31,5 kilómetros, al norte de Ras Lafan, una localidad qatarí que alberga un complejo de gas estratégico en el golfo Pérsico. Según publicó UKMTO, el buque cisterna fue alcanzado inicialmente en el costado de babor, lo que provocó daños en el casco por encima de la línea de flotación. Posteriormente, la organización militar británica precisó que se trató de dos proyectiles de origen aún desconocido los que impactaron la embarcación.
El organismo británico informó que la extinción del incendio originado por uno de los proyectiles fue rápida, sin que esto repercutiera sobre la seguridad de la embarcación o de su personal. Además, el segundo artefacto hallado no explotó y permanece bajo la supervisión de las autoridades pertinentes, que siguen investigando la procedencia exacta de ambos proyectiles.
Según consignó el UKMTO, hasta el momento no se ha podido establecer el origen de los artefactos que impactaron el buque cisterna. Las investigaciones continúan y se mantienen las medidas de seguridad en la zona, a fin de evitar nuevos incidentes o posibles afectaciones al tráfico marítimo, una preocupación permanente en un área ya afectada por recientes hostilidades.
Este ataque se produjo en el contexto de una escalada bélica en el golfo Pérsico, poco después de los ataques perpetrados por Estados Unidos e Israel contra posiciones de Irán y como parte de la serie de acciones y represalias que continúan impactando la seguridad en la región. El medio reportó que la tensión regional ha llegado a comprometer la libre circulación marítima en puntos clave como el estrecho de Ormuz, un paso estratégico entre Omán e Irán que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo.
De acuerdo con lo informado por UKMTO, el ataque no ha desencadenado ningún episodio de contaminación o fuga peligrosa al medio ambiente marino, elemento que suele ser objeto de especial vigilancia ante incidentes que involucran buques cisterna en zonas productoras de hidrocarburos.
El complejo de gas de Ras Lafan, en cuyas inmediaciones ocurrió este incidente, ya había sido objeto de ataques previos por parte de Irán en el mes de marzo, lo que resalta la situación de vulnerabilidad de infraestructuras energéticas importantes en el área. UKMTO explicó que continúa recopilando datos y cooperando con autoridades locales para esclarecer los motivos y circunstancias del ataque, e identificar a los responsables.
El tráfico marítimo en la región, fundamental para el comercio energético mundial, sufre ya el impacto de la incertidumbre y el riesgo de nuevas agresiones, lo que puede influir en los procedimientos de seguridad y en la navegación internacional. Según publicó la fuente británica, la vigilancia en el sector y la colaboración con organizaciones locales e internacionales se mantienen para minimizar el impacto de posibles nuevos incidentes.