
Las autoridades de Arabia Saudí han confirmado este miércoles la ejecución de un ciudadano saudí acusado de delitos "terroristas", entre ellos su supuesta pertenencia a una organización terrorista extranjera y de planear atentados contra miembros de las fuerzas de seguridad.
El preso ajusticiado, identificado como Mohammed bin Ali al Faraj, fue sentenciado por "unirse a una organización terrorista en el extranjero y crear una célula terrorista dentro del Reino". El Ministerio del Interior saudí ha indicado que tenía el objetivo de "asesinar a miembros de las fuerzas de seguridad, apoyar y financiar actividades terroristas, dar refugio a sus integrantes, fabricar explosivos y poseer armas".
En todo momento las autoridades saudíes han defendido que el proceso cumplió con todas las garantías después de que la sentencia fuera firme solo después de la apelación del reo y de su confirmación por el Tribunal Supremo saudí, así como con la emisión de una orden real para su ejecución conforme a la ley islámica.
"El Ministerio del Interior, al anunciarlo, reafirma el compromiso del Gobierno del Reino de Arabia Saudí con el mantenimiento de la seguridad, la consecución de la justicia y la aplicación de las disposiciones de la ley islámica contra todo aquel que atente contra la seguridad de las personas y vulnere su derecho a la vida y a la seguridad", han indicado en un comunicado en el que señalan que "cualquiera que considere cometer actos similares" sabe que el castigo legal "será aplicado".