
Durante el conflicto que involucra a la República Islámica de Irán desde hace más de un mes, milicias proiraníes con base en territorio iraquí han ejecutado ataques contra intereses vinculados a Estados Unidos en la región como respuesta a la ofensiva dirigida contra Teherán. Según publicó Europa Press, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, atribuyó públicamente a Irak un papel relevante de respaldo durante esta escalada de violencia, resaltando la resistencia exhibida tanto por el pueblo como por las instituciones iraquíes.
En declaraciones difundidas a través de redes sociales, Pezeshkian expresó que "el pueblo musulmán de Irak apoyó valientemente a Irán en esta guerra injusta; esta resistencia no se debe a las limitaciones geográficas, sino a la historia, la identidad y los valores religiosos compartidos". De acuerdo con Europa Press, el mandatario iraní centró su agradecimiento tanto en el pueblo iraquí como en sus funcionarios y en los combatientes de Mesopotamia, remarcando la profundidad de los vínculos históricos entre los dos países vecinos. Pezeshkian añadió: "Agradezco su firmeza y respeto hacia nuestro compromiso".
Europa Press detalló que esta postura de apoyo manifestada por Irak se encuadra en un contexto de guerra que el Gobierno iraní califica como "injusta", atribuida a la intervención militar de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica desde hace más de un mes. El presidente iraní hizo hincapié en que la solidaridad entre ambos territorios no responde solo a la vecindad geográfica, sino que se apoya en elementos de identidad, tradiciones religiosas y un pasado civilizatorio compartido. Esa conexión se refleja no solo en la retórica oficial, sino también en la acción de las milicias alineadas con los intereses iraníes dentro del territorio iraquí.
Desde el arranque del conflicto, según consignó Europa Press, grupos armados proiraníes establecidos en Irak mantienen una actividad constante dirigida contra infraestructuras y personal vinculados a Estados Unidos. Estos operativos han sido justificados como represalias directas a la campaña militar emprendida contra Teherán, lo que agrega presión a la situación regional y tensa las relaciones diplomáticas y de seguridad.
El mandatario iraní subrayó el respaldo no solo por parte de la población civil, sino también con referencia específica a los funcionarios iraquíes y a quienes participan activamente en la defensa de Mesopotamia, término frecuentemente utilizado para referirse a la zona donde confluyen las mayores influencias culturales de ambas naciones. Europa Press reportó que el mensaje del presidente fue interpretado no solo como reconocimiento de gestos pasados, sino también como una invitación a continuar una cooperación basada en objetivos comunes, que trascienden momentos coyunturales de crisis.
En su cobertura, Europa Press señaló que la narrativa oficial de Irán intenta consolidar una imagen de unidad frente a lo que considera agresiones externas lideradas por Washington y Tel Aviv. Teherán insiste en su interpretación de la guerra como una imposición fuera de derecho internacional y remarca que la respuesta de Irak forma parte de un eje de resistencia más amplio, con implicaciones en toda la región de Medio Oriente.
Las manifestaciones de agradecimiento de Pezeshkian fueron difundidas en un entorno regional caracterizado por episodios de violencia, incremento en el despliegue militar y continuas tensiones diplomáticas. De acuerdo con Europa Press, la referencia a la constante actividad de las milicias iraquíes filoiraníes pone de relieve el papel central que desempeña Irak en los equilibrios de poder y en la configuración de alianzas regionales.
La alianza histórica y religiosa entre Irán e Irak, resaltada por el discurso de Pezeshkian, forma parte del argumento esgrimido por Teherán para justificar la continuidad de su política exterior y sus lazos con actores no estatales en otros territorios vecinos. La presencia y protagonismo de las milicias proiraníes en suelo iraquí refleja para el Gobierno iraní una demostración de resistencia colectiva derivada de una identidad común, que —según el mandatario— resulta determinante en la respuesta ante las operaciones militares lideradas por Estados Unidos e Israel.
Así lo dejó en claro Pezeshkian, de acuerdo con el reporte de Europa Press, al destacar la firmeza, el respeto y la constancia de la sociedad iraquí y sus líderes en esta coyuntura, estableciendo que el apoyo se basa en razones históricas y religiosas más que en cuestiones de proximidad territorial o intereses circunstanciales.
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