La dirección del Hospital Universitario Sheij Ragheb Harb confirmó la continuidad de su labor humanitaria tras un ataque militar que dejó daños significativos y episodios de asfixia entre pacientes y personal sanitario. Según publicó el medio que informa sobre los hechos, el centro hospitalario de Tul, en el sur de Líbano, atribuyó estos hechos a un bombardeo de Israel contra un edificio cercano, incidente que ocasionó afectaciones directas a infraestructuras clave, incluido el área de cuidados intensivos.
De acuerdo con el comunicado difundido por la institución, se produjeron “graves daños” en varios sectores del hospital como consecuencia directa de este ataque. El equipo médico reportó casos de asfixia entre pacientes y personal, quienes recibieron atención inmediata tras el impacto del bombardeo que sacudió la zona adyacente a las instalaciones. El hospital recibió asistencia de emergencia para hacer frente a las consecuencias inmediatas del incidente.
Según reportó el propio hospital, la administración manifestó que la operación militar constituye una “flagrante violación de las leyes internacionales” y representa una “amenaza directa” para la seguridad tanto de los pacientes como de los profesionales de la salud que trabajan en el centro. Frente a la gravedad de lo ocurrido, la dirección enfatizó la necesidad de actuar de manera urgente ante organismos internacionales y autoridades competentes, demandando medidas inmediatas para la protección de las instalaciones sanitarias y la salvaguarda del personal médico en situaciones de conflicto.
El comunicado también reafirmó que el hospital prosigue con su labor pese a los daños sufridos y las dificultades que enfrenta en el contexto de la escalada de violencia. La dirección del centro subrayó su compromiso con la misión humanitaria y la asistencia a la población, en cumplimiento con su deber de atención médica, a pesar de los retos derivados de la situación de inseguridad.
Tal como detalló el hospital, estos hechos han reavivado la preocupación por la seguridad de las infraestructuras de salud en regiones en conflicto y la necesidad de respetar las normativas internacionales que protegen a instalaciones médicas y civiles. El hospital hizo un llamado explícito a la comunidad internacional para monitorear y garantizar el cumplimiento de las leyes de protección a instituciones sanitarias en escenarios de guerra, subrayando la urgencia de una respuesta coordinada a nivel global.
La denuncia pública del Hospital Universitario Sheij Ragheb Harb se suma a otras expresiones recientes de alarma por la situación de los centros médicos cercanos a zonas de enfrentamiento, donde los riesgos de ataques y daños colaterales han puesto en el centro del debate el respeto a las normativas humanitarias.