Las autoridades iraníes han calificado el reciente ataque al yacimiento de gas de South Pars como una acción que marca el inicio de una “guerra económica total”, señalando que las implicaciones alcanzarían a los mercados energéticos internacionales y podrían tener efectos directos sobre la seguridad energética global. Según reportó la agencia Fars, el gobierno de Irán ha considerado este ataque no solo como un golpe militar, sino también económico, al tratarse de un centro estratégico compartido con Qatar y crucial para el suministro de gas.
El medio Fars informó que el incidente tuvo lugar en la región costera de Asaluyé, donde varias refinerías resultaron afectadas tras bombardeos atribuidos a Estados Unidos e Israel. El gobernador local confirmó que proyectiles impactaron en las instalaciones de South Pars, lo que resultó en múltiples incendios y fuertes explosiones. Las autoridades indicaron que equipos de bomberos especializados en South Pars y de la zona económica especial de Pars acudieron para sofocar el fuego, y precisaron que no se han registrado víctimas. Además, se estableció un comité de gestión de crisis encargado de coordinar las acciones de emergencia y asistencia.
De acuerdo con el reporte de Fars, fuerzas militares iraníes subrayaron que el país considera este bombardeo como una violación dirigida a infraestructuras fundamentales de combustible y energía. Voceros militares insistieron en que la respuesta de la República Islámica sería contundente. “Los enemigos deben esperar la poderosa acción de las fuerzas armadas de la República Islámica”, advirtieron fuentes citadas por Fars. Además, los mandos militares señalaron que responderán directamente a la fuente de la agresión, argumentando que los ataques a infraestructuras energéticas o de gas en los países de origen se consideran una represalia legítima.
El medio Fars también recogió testimonios de altos representantes iraníes que vinculan el ataque al contexto de tensión regional. Desde Teherán, portavoces oficiales subrayaron que el conflicto ha avanzado desde episodios armados limitados hacia un enfrentamiento de dimensiones económicas mucho mayores. Indicaron que, con estos eventos, “las líneas rojas han cambiado” y recalcaron que cualquier intento de presión sobre Irán mediante estos ataques constituye un error estratégico para los países agresores.
Posteriormente, voceros militares reiteraron para Fars que el alcance de las consecuencias podría llegar tanto a Washington como a sus aliados. Según sus declaraciones, la seguridad energética en la región “ha llegado a cero” tras los incidentes ocurridos en Asaluyé. Añadieron que la contaminación derivada de los incendios en las refinerías iraníes podría tener repercusión en los cálculos económicos del Gobierno estadounidense y el Pentágono, al tiempo que anticiparon un posible “nuevo shock” para los mercados globales de energía.
Funcionarios iraníes consultados por Fars enfatizaron que el yacimiento atacado es uno de los principales polos gasíferos del mundo, y que cualquier alteración en su operación puede impactar sobre el flujo y los precios del gas en los mercados internacionales. Además, insistieron en que Irán tomará represalias a la primera oportunidad que se presente, argumentando que la protección de infraestructuras energéticas nacionales es una prioridad de seguridad nacional.
El medio también detalló que la respuesta de los servicios de emergencia logró controlar la propagación inicial de los incendios, aunque el nivel de daños en las instalaciones aún se está evaluando. El comité de crisis desplegado en Asaluyé evalúa cuáles serán los pasos a seguir para mantener el funcionamiento del complejo y restablecer las operaciones en la menor cantidad de tiempo posible.
Las autoridades militares y políticas, citadas una vez más por Fars, advirtieron de forma repetida que los ataques como el registrado en South Pars pueden escalar el conflicto en el Golfo Pérsico a nuevos escenarios regionales e internacionales, sobre todo en lo relativo al suministro de energía. Advirtieron que la situación podría escalar, dado que consideran que se ha cruzado un umbral al atacar un campo de gas compartido con Qatar y fundamental para el suministro de gas natural licuado en la región y más allá.
Fars también transmitió declaraciones donde las autoridades reiteraron la disposición a responder de manera decisiva, informando que el país permanece en máxima alerta mientras se investigan tanto los daños como las posibles motivaciones detrás del ataque. En repetidas oportunidades, portavoces iraníes reiteraron para Fars que las consecuencias de este episodio podrían sentirse no solo a nivel nacional, sino también en los mercados energéticos internacionales y en la estabilidad económica de las potencias que identifican como responsables.
Las versiones recogidas por la agencia iraní subrayan que las autoridades continúan monitorizando los efectos inmediatos, mientras persisten las evaluaciones sobre posibles nuevas represalias y sobre la situación general en la región.