Durante las últimas décadas, Jürgen Habermas intervino activamente en el debate público europeo, posicionándose sobre temas como la guerra de Kosovo, los avances en el estudio del cerebro humano o las tensiones entre comunidades religiosas. Su voz, influida por una fisura palatina congénita que dificultó su expresión oral, se mantuvo presente hasta sus últimos años desde su residencia en las orillas del lago de Starnberg. El fallecimiento de Habermas, comunicado este sábado por la editorial Suhrkamp citando a la familia, marca el final de una figura central en la filosofía y sociología del siglo XX y XXI, tal como informó Europa Press.
Habermas, que murió a los 96 años en Starnberg, Alemania, desarrolló su obra teórica principalmente en Fráncfort, donde ingresó en la década de 1950 al Instituto de Investigación Social junto a Theodor W. Adorno. Según consignó Europa Press, inició su recorrido académico en áreas centralizadas en la reflexión sobre la esfera pública, desarrollando temas clave para la democracia y la modernidad.
Su primera gran obra, 'La transformación estructural de la esfera pública', surgió de su tesis doctoral defendida en Marburgo en 1961. Ese texto sentó bases para el análisis crítico de la comunicación y del rol de los ciudadanos en la vida política. Luego, tras pasar algunos años en la Universidad de Heidelberg, Habermas fue nombrado titular de la cátedra de Filosofía y Sociología Max Horkheimer, en la Universidad de Fráncfort, según detalló Europa Press. Allí impartió en 1964 su conferencia inaugural, base de lo que sería su libro 'Conocimiento e interés', publicado en 1968.
Mientras se desarrollaban las revueltas estudiantiles de finales de la década de 1960, Habermas se mostró inicialmente cercano al movimiento juvenil, destacando la importancia de la crítica social, aunque rechazó los derroteros más radicales que tomó el activismo estudiantil. Estas posturas ilustran la tensión entre transformación y diálogo crítico que caracterizó su pensamiento y que documentó Europa Press en su cobertura de la vida del filósofo.
En 1971 cambió de residencia a Starnberg, en el entorno de Múnich, donde dirigió hasta 1981 el Instituto Max Planck para la Investigación de las Condiciones de Vida del Mundo Científico-Técnico. Durante este periodo publicó 'Teoría de la acción comunicativa', considerada por especialistas y editorialistas consultados por Europa Press como su aportación más influyente. Esta obra desarrolló el concepto de racionalidad comunicativa, proponiendo que el entendimiento y el consenso racional son el fundamento de la sociedad democrática.
A partir de 1983, Habermas regresó a Fráncfort para ocupar nuevamente una cátedra de Filosofía, cargo que mantuvo hasta su jubilación en 1994. Tras su retiro formal, el pensador continuó sumando intervenciones en asuntos públicos y defendiendo su postura frente a diferentes debates contemporáneos.
Europa Press destacó que Habermas vivió su vejez comprometido con los debates políticos, sociales y éticos, elaborando pronunciamientos sobre cuestiones controvertidas a nivel tanto nacional como internacional. La trayectoria intelectual y personal de Habermas deja un archivo relevante para la investigación en ciencias sociales, filosofía y, más ampliamente, en la reflexión sobre los desafíos comunicativos y democráticos en Europa y el mundo.