
Las reservas estratégicas de petróleo que los países desarrollados almacenan pueden verse afectadas por una decisión inminente de liberación conjunta, decisión que implicaría la extracción de entre 300 y 400 millones de barriles, lo que representa entre el 25% y el 30% de los 1.200 millones de barriles almacenados actualmente. Según informó Financial Times, algunos funcionarios estadounidenses consideran adecuada esta medida para enfrentar la crisis ocasionada por el aumento del precio del crudo y el impacto del conflicto en Oriente Próximo.
La reunión extraordinaria de los ministros de Finanzas de los países del G7 —Estados Unidos, Canadá, Japón, Francia, Italia, Alemania y Reino Unido— junto al director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, está programada para este lunes. De acuerdo con Financial Times, el objetivo principal será analizar la escalada del precio del barril de petróleo, que ha superado ya los 100 dólares, así como las implicaciones directas del conflicto entre Irán y otros actores de la región sobre la seguridad y abastecimiento energético global.
Varios ministros han mostrado interés en la liberación coordinada de reservas, según publicó el mismo medio. Tres de los países del G7, incluyendo a Estados Unidos, ya habrían manifestado su respaldo inicial a la propuesta de liberar parte de los depósitos estratégicos organizados bajo los protocolos de la AIE. Esta opción representaría un giro relevante en la política de la administración que lidera Donald Trump, la cual, la semana anterior, descartó públicamente la necesidad de recurrir a las reservas para estabilizar los mercados, tal como señaló Financial Times.
El martes pasado, según consignó el mismo medio, la AIE convocó una reunión extraordinaria para evaluar los riesgos y preparar una respuesta ante las posibles interrupciones en el suministro de petróleo y gas provocadas por la situación en Oriente Próximo. Además de la opción de liberación de reservas, la AIE puede recomendar a sus miembros otras acciones para contrarrestar el impacto de una crisis de abastecimiento, como la implementación de campañas públicas para reducir la demanda o la adopción de restricciones a la circulación y el racionamiento del combustible. Entre las herramientas disponibles figuran también la sustitución por combustibles alternativos, la movilización de capacidades de producción de emergencia y la flexibilización temporal de las normas de calidad y medioambientales relativas al uso de combustibles, reportó Financial Times.
Desde su constitución en noviembre de 1974 como respuesta a las interrupciones del suministro durante la guerra del Yom Kippur, la AIE ha recurrido en cinco ocasiones a la liberación de reservas estratégicas para amortiguar crisis energéticas, detalló Financial Times. Estos episodios incluyeron la Guerra del Golfo en 1991, los huracanes Katrina y Rita en 2005, la invasión de Libia en 2011, y dos intervenciones en 2022 tras el inicio de la guerra de Ucrania.
Actualmente, la AIE agrupa a 33 países tras la reciente adhesión de Colombia en febrero de 2026. La normativa vigente establece que cada miembro de la agencia debe disponer, como mínimo, de reservas equivalentes a 90 días de importaciones netas de crudo, según reportó el mismo medio. Esto busca garantizar una capacidad de reacción colectiva en situaciones de impacto global en el mercado energético.
En el caso de que el G7 optara por liberar una fracción considerable de sus reservas de emergencia, tal como se debate en las conversaciones lideradas por la AIE, se produciría una señal coordinada para intentar moderar los precios y blindar a los principales mercados consumidores frente a un repunte prolongado de la volatilidad o un posible desabastecimiento. Financial Times reportó que la reacción de los países miembros dependerá en parte de la evolución del conflicto en Oriente Próximo y del consenso alcanzado durante la sesión de emergencia de este lunes.
Financial Times explicó que, aunque la liberación de reservas constituye una de las herramientas principales de la AIE, la decisión final depende de la valoración conjunta y del nivel de acuerdo que consigan establecer las economías industrializadas implicadas. Este tipo de intervención se reserva históricamente para situaciones donde se detecta riesgo significativo de interrupción del suministro mundial, con potencial para afectar la estabilidad de los precios y el desarrollo económico global.
Otra dimensión relevante abordada en los debates internos del G7 radica en la coordinación con otros grandes países consumidores y productores, la flexibilidad en el uso de medidas alternativas y el equilibrio entre el resguardo de reservas y la garantía de suministro inmediato, según informó Financial Times.
La posible acción coordinada se sitúa en un contexto donde los mercados internacionales muestran preocupación por las consecuencias del conflicto en Oriente Próximo, lo que ha elevado las cotizaciones del barril y reavivado la memoria de anteriores crisis de energía en las que la implicación de la AIE resultó determinante, según analizó el medio británico.
El papel de la AIE como organismo internacional especializado en la seguridad energética fue concebido tras la crisis petrolera de los años setenta. Desde entonces, ha creado procedimientos para la gestión colectiva de emergencias y promueve la cooperación entre países para responder a disrupciones severas en el abastecimiento, según expuso Financial Times.
Por su parte, la disposición de reservas y los mecanismos de intervención han sido adaptados con el paso del tiempo, incorporando lecciones de episodios anteriores y ampliando el número de miembros a lo largo de las décadas, detalló Financial Times. La reciente adhesión de Colombia refuerza la capacidad de respuesta colectiva y pone de relieve la importancia estratégica del mecanismo en la actualidad.
Financial Times puntualizó que, al margen de la posible liberación de reservas, otros instrumentos como la restricción de la demanda y la sustitución de combustibles pueden activarse según la gravedad de la crisis y la rapidez con la que se materialice una disrupción grave. Estas decisiones se monitorizan continuamente en función de la evolución del mercado y de las condiciones geopolíticas y económicas globales.
La deliberación del G7 sobre la gestión de las reservas estratégicas y las alternativas de respuesta ante un escenario de precios elevados y riesgos de interrupción, según reportó Financial Times, ilustran el desafío para las principales economías del mundo ante eventos internacionales impredecibles y su impacto inmediato en la seguridad energética mundial.
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