Hezbolá reivindica un ataque contra dos bases militares de Israel

El grupo respaldado por Irán utilizó vehículos aéreos no tripulados para atacar instalaciones en tierras ocupadas, tras nuevos bombardeos israelíes en Líbano que dejaron decenas de víctimas y miles de desplazados, según fuentes oficiales

Entre las consecuencias reportadas, las autoridades libanesas comunicaron que más de 50 personas fallecieron y al menos 154 resultaron heridas tras los recientes ataques israelíes. Durante la misma ofensiva, al menos 29.000 ciudadanos se desplazaron por la escalada de bombardeos en la capital y el sur de Líbano. En este contexto, Hezbolá reivindicó la autoría de un ataque con vehículos aéreos no tripulados contra dos bases militares israelíes, indicando que se trató de una respuesta directa a la operación militar israelí, según detalló el medio Al Manar y recogió la prensa internacional.

El medio consignó que la ofensiva de Hezbolá incluyó el lanzamiento de múltiples drones sobre la base de Nafah, situada en los Altos del Golán, un territorio bajo control militar israelí desde 1967. El grupo precisó que la acción tuvo como objetivo los radares y salas de control de la instalación. Paralelamente, también anunció un ataque con drones contra la base aérea de Ramat David, importante enclave militar israelí localizado al sureste de Haifa. Ambos ataques fueron descritos como una represalia a lo que definieron como "agresión criminal israelí" que impactó en decenas de ciudades y municipios libaneses, así como en barrios del sur de Beirut.

Según informó el medio Al Manar, la escalada de enfrentamientos se produce tras una nueva oleada de bombardeos del Ejército israelí contra territorio libanés. Israel concentró su ofensiva durante dos días consecutivos, después de ordenar la evacuación de residentes, especialmente en las zonas sureñas de la capital, como Haret Hreik, donde la sede del canal Al Manar resultó atacada. También se registraron bombardeos en Hadath, otro barrio del sur de Beirut.

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Avichai Adrai, portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, advirtió sobre inminentes ataques a localidades donde, según sus declaraciones, los habitantes residen cerca de instalaciones y objetivos vinculados a Hezbolá. Las advertencias se extendieron a más de 50 poblados del este y sur de Líbano, entre los que se incluyen Jiam, Marjayún, Bint Jbeil, Nabatiyé y Sidón.

Hezbolá defendió su ataque contra territorio israelí alegando que se trató de un "acto defensivo y derecho legítimo" tras más de un año de supuestas violaciones del alto el fuego por parte del Ejército israelí, según publicó Al Manar. Previamente, el grupo mencionó la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, quien habría fallecido en la reciente campaña de ataques de Estados Unidos e Israel, aunque este dato no ha sido confirmado por fuentes independientes.

De acuerdo con Al Manar, la situación actual refleja la continuidad de los operativos militares israelíes en territorio libanés, pese al alto el fuego acordado en noviembre de 2024. Israel sostiene que sus acciones constituyen respuestas a operaciones de Hezbolá y no una violación del acuerdo. Sin embargo, tanto el Gobierno libanés como el propio grupo chií han criticado la permanencia de efectivos israelíes en el sur del país. Naciones Unidas también ha condenado la continuidad de los ataques bélicos, en tanto el pacto estipulaba la retirada de ambas partes del territorio en disputa.

Desde la firma del alto el fuego, el Ejército israelí ha mantenido cinco puestos en el sur de Líbano. Esta permanencia es objeto de reclamación por parte de las autoridades libanesas y de Hezbolá, que exigen el retiro definitivo de los contingentes militares extranjeros conforme a los términos pactados. Mientras tanto, los enfrentamientos han provocado no solo víctimas mortales y heridos, sino también el éxodo de miles de familias que buscan refugio en otras regiones del país.

En el desarrollo de estos acontecimientos, la tensión en la frontera entre Israel y Líbano ha ido en aumento, con la población civil afectada por la inseguridad y la destrucción de infraestructuras básicas. Los ataques a zonas residenciales, así como a infraestructuras estratégicas, han intensificado la preocupación internacional, mientras el conflicto entre ambas partes sigue sin un alto el fuego efectivo.

El accionar militar reciente y las justificaciones de ambas partes forman parte de una disputa que persiste desde hace décadas en la región, con continuos episodios de violencia pese a los intentos de mediación internacional y a las resoluciones de organismos multilaterales. Según lo reportado por las fuentes oficiales y Al Manar, la situación sobre el terreno continúa siendo volátil, con impactos humanitarios de gran magnitud.

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