Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la asistencia nutricional en Somalia a mujeres embarazadas, lactantes y niños pequeños se ha reducido drásticamente en los últimos meses, cubriendo únicamente a 90.000 personas en diciembre, frente a las cerca de 400.000 a las que se llegaba en octubre de 2025. El PMA advirtió, a través de un comunicado recogido por varias agencias internacionales, que en ausencia de una respuesta financiera inmediata podría verse ante la suspensión total de sus programas humanitarios en el país africano en el mes de abril, dentro de un contexto que describió como una de las crisis de hambre más graves de los últimos años.
El organismo de Naciones Unidas detalló que requiere de manera urgente 95 millones de dólares (aproximadamente 80,7 millones de euros) para asegurar la continuidad de los programas de asistencia alimentaria y nutricional destinados a las personas en mayor riesgo de inseguridad alimentaria, al menos entre marzo y agosto de 2026. Si no logra reunir esos fondos en las próximas semanas, el PMA advirtió conforme a lo publicado este viernes que se vería obligado a interrumpir el apoyo justo cuando el país enfrenta emergencia por falta de agua, cosechas insuficientes y desplazamientos masivos.
Tal como informó el medio, la advertencia del PMA se da en un periodo en el que Somalia experimenta una crisis multidimensional agravada por dos temporadas consecutivas de lluvias fallidas, el conflicto armado persistente y la disminución significativa de recursos internacionales para responder al desafío. Este escenario ha contribuido a que una cuarta parte de la población, alrededor de 4,4 millones de personas, se encuentren en niveles de inseguridad alimentaria severa o peor, y dentro de ese grupo, cerca de un millón sobreviven en condiciones de "hambruna grave", según consignó el organismo.
El director de Preparación para Emergencias y Respuesta del PMA, Ross Smith, expresó en el comunicado que la situación sigue agravándose. "Las familias han perdido todo y muchas están siendo empujadas al abismo", afirmó Smith, citado por el PMA. El directivo hizo énfasis en el riesgo inminente de que las condiciones empeoren rápidamente si no se materializa un apoyo urgente a la provisión de alimentos de emergencia. "Estamos a las puertas de un momento decisivo; sin una acción urgente, es posible que no podamos llegar a tiempo a los más vulnerables, la mayoría mujeres y niños", agregó Smith. El responsable recordó que el PMA, en 2022, pudo mitigar el peligro de hambruna gracias a la financiación internacional que permitió incrementar el alcance de sus operaciones e intervenir con rapidez cuando fue más necesario.
El medio reportó que el PMA está experimentando una falta de fondos que ya obligó a reducir considerablemente la cantidad de personas alcanzadas por sus programas alimentarios, pasando de asistir a 2,2 millones a principios de 2025 a apenas poco más de 600.000 en la actualidad. De acuerdo con esas cifras, la agencia solo atiende ahora a una de cada siete personas que requieren ayuda en Somalia. Como resultado, el flujo de apoyo alimentario se ha visto comprometido y el alcance reducido a una fracción del total, dado que la demanda sigue en aumento mientras que la financiación disponible disminuye.
El comunicado del organismo de Naciones Unidas enfatizó que, si el flujo de ayuda termina cortándose, las consecuencias humanitarias, de seguridad y económicas serían "devastadoras", con impactos cuya repercusión podría sentirse en otros países de la región más allá de Somalia. Smith sostuvo que “el PMA y sus socios están preparados para actuar, pero necesitan apoyo urgente para evitar una catástrofe prevenible”.
Los factores que motivan el actual estado de emergencia en Somalia, subrayados por el medio, incluyen la declaración de un nivel nacional de emergencia generado por la sequía, la escasez de acceso al agua potable y el colapso de las actividades agrícolas, fenómenos que provocaron desplazamientos internos a gran escala y agravaron los problemas estructurales de alimentación suficientes. El antecedente más reciente de esta magnitud se remonta a 2022, cuando una movilización internacional de recursos evitó que el país entrara oficialmente en un estado de hambruna.
La reducción de los fondos internacionales ha tenido un impacto directo sobre la capacidad del PMA para operar en el terreno y asegurar la distribución de ayuda a las familias más afectadas. Los recortes en programas nutricionales afectan a los grupos más frágiles, que dependen especialmente del aporte de micronutrientes y suplementos vitales en las etapas más críticas del desarrollo infantil y la maternidad.
En el contexto actual, el PMA advierte que hay un margen de semanas antes de que los recursos económicos se agoten completamente, y advierte que una interrupción en la asistencia podría dejar a millones de somalíes sin opciones y exponerlos a efectos humanitarios irremediables. La experiencia previa muestra que, cuando existen recursos, es viable ampliar la respuesta en corto tiempo y evitar los peores escenarios, como indicó el mismo Ross Smith. En contraste, la falta de liquidez financiera obstaculiza la entrega de la ayuda más básica y expone a la población a una crisis prolongada.
El registro de estos hechos, descrito por el PMA y sintetizado en la cobertura de medios internacionales, refleja la urgencia de una intervención financiera internacional para sostener las operaciones humanitarias dentro del país y evitar un aumento en los desplazamientos y el deterioro de la situación de millones de personas vulnerables en Somalia.