El rubro de alimentos frescos experimentó en Japón una disminución de precios del 6,9% en enero frente al mismo mes del año anterior, un descenso superior al 2,7% registrado en diciembre de 2025 y el más pronunciado desde agosto de 2021. Este comportamiento en los valores de productos básicos se reflejó directamente en la ralentización general de la inflación. Según reportó este viernes el Ministerio de Asuntos Internos y Comunicaciones, la tasa de inflación general del país asiático se ubicó en enero en el 1,5% interanual, una reducción de seis décimas en comparación con el incremento del 2,1% marcado al cierre de 2025. Este es el nivel más bajo observado desde marzo de 2022.
El medio oficial detalló que no solo los alimentos frescos repercutieron en el indicador. La energía mostró también un retroceso, con una caída interanual del 5,2% en enero, lo que constituye el mayor abaratamiento de este componente en los últimos dos años, después de ya haberse reducido un 3,1% en diciembre del año pasado. La publicación del Ministerio subraya que el fuerte descenso en ambos sectores, alimentos frescos y energía, marcó el ritmo de la desaceleración en el incremento del costo de vida en el inicio de 2026.
La referencia central utilizada habitualmente en Japón para evaluar la evolución de los precios excluye el impacto de los alimentos frescos por su alta volatilidad. Según consignó el Ministerio de Asuntos Internos y Comunicaciones, este índice se estableció en enero en el 2% anual, situándose cuatro décimas por debajo del dato de diciembre. Este porcentaje se ajusta al objetivo de estabilidad de precios fijado por el Banco de Japón. Tal como publicó el organismo, esta medición resulta ser la más baja desde enero de 2024.
A su vez, el índice de inflación subyacente—que descarta tanto el efecto de los alimentos frescos como el de la energía—alcanzó el 2,6% en enero, tres décimas menos que el 2,9% observado en el último mes de 2025. Dicho registro representa el dato más bajo para este indicador desde enero de 2025, mencionó el ministerio japonés en su balance oficial.
De acuerdo con el desglose ofrecido por la autoridad gubernamental, la reducción registrada tanto en los precios de alimentos frescos como de la energía se tradujo en una contención significativa del índice general de precios al consumidor (IPC), que se situó en niveles que no se veían desde hace casi dos años. Las cifras reflejan un panorama económico en el que los principales sectores que habían impulsado la inflación en períodos anteriores ahora presentan variaciones negativas, modificando la trayectoria alcista que se venía observando.
En el contexto de la política monetaria japonesa, según reportó el Ministerio de Asuntos Internos y Comunicaciones, la cercanía del índice de inflación de referencia al objetivo del Banco de Japón indica que el país se mantiene en línea con la meta de estabilidad de precios, aunque las causas de la desaceleración se relacionan tanto con factores estacionales como con movimientos globales en los mercados de alimentos y energía. Estas tendencias serán observadas cuidadosamente por las autoridades económicas, ante posibles implicaciones para las decisiones monetarias en los próximos meses.
El desempeño de los precios en enero sugiere, según el análisis del ministerio, un cambio notable en la presión inflacionaria con respecto a los meses anteriores, otorgando un respiro a la economía japonesa tras una secuencia prolongada de aumentos en los bienes más sensibles para los hogares.