
La decisión de la familia real británica de retirar los títulos a Andrés Mountbatten-Windsor, expulsándolo también de su residencia en Windsor, se produjo semanas antes de su arresto y obedeció a la necesidad de preservar la imagen de la institución, tal como indicó el entorno de la Casa Real. El exduque de York se encontraba bajo presión desde hace años por las acusaciones que niega y que se enmarcan en la investigación internacional sobre el caso Epstein. A pesar de su rechazo a los señalamientos en su contra, la medida fue refrendada como necesaria por representantes cercanos a la familia real, según informó la BBC.
La detención del antiguo príncipe de Inglaterra, Andrés Mountbatten-Windsor, se llevó a cabo en su residencia de Sandringham, Norfolk, tras una operación coordinada de las fuerzas de seguridad británicas. Según consignó el medio BBC y detalló la Policía del Valle del Támesis en un comunicado, las autoridades arrestaron a un hombre en la sesentena bajo sospecha de mala conducta en un cargo público, aunque la identidad del detenido no fue confirmada oficialmente conforme con las normativas nacionales de privacidad. Los registros de la policía incluyeron propiedades en Berkshire y Norfolk. Andrés permanece bajo custodia, y las autoridades subrayaron la importancia de respetar el proceso judicial en curso, solicitando prudencia a medios y ciudadanos al publicar información para evitar incurrir en desacato.
La investigación que motivó la acción policial responde a presuntos actos de mala conducta relacionados con el caso del empresario fallecido y convicto por delitos sexuales, Jeffrey Epstein. De acuerdo con la declaración difundida por la Policía del Valle del Támesis, la apertura formal del proceso se decidió tras una “evaluación exhaustiva” de la denuncia correspondiente. Oliver Wright, representante de la misma policía, explicó que el objetivo es salvaguardar la integridad y objetividad de la pesquisa, en colaboración con otras entidades oficiales, y que se emitirán actualizaciones en momentos oportunos mientras el caso siga activo.
El exduque de York ya había anunciado en octubre de 2025 su renuncia a varios títulos, entre ellos el de duque de York. En esa declaración pública, arguyó que “las continuas acusaciones” perturbaron la labor del rey y de la familia real. Desde el año 2019, Andrés ha permanecido alejado de la vida pública tras la repercusión de los escándalos que vincularon a varios allegados con Epstein. En este contexto, la intervención policial y las actuaciones estrictamente formales tuvieron lugar después de la desclasificación en Estados Unidos de más de tres millones de documentos sobre la red de Epstein, resultado de la promulgación de una ley de transparencia específica en noviembre de 2025.
El primer ministro británico, Keir Starmer, se pronunció antes de la detención de Andrés y reiteró la importancia de la legalidad en estos casos. En una entrevista difundida por la BBC, el jefe de Gobierno sostuvo que “nadie está por encima de la ley” y animó a todas las personas con información relevante sobre el caso Epstein y sus derivados a presentarse ante las autoridades competentes, subrayando la independencia de los procesos de investigación y la necesidad de que todo dato sea evaluado en el marco judicial.
La reacción de familias relacionadas con el caso, como la de Virginia Giuffre —sobreviviente de la trama de Jeffrey Epstein y quien falleció en 2025—, destacó la relevancia simbólica de la detención. Según medios británicos, en un comunicado difundido tras la noticia, la familia de Giuffre agradeció a la Policía del Valle del Támesis por su trabajo y remarcó que “por fin, hoy nuestros corazones rotos se han alegrado con la noticia de que nadie está por encima de la ley, ni siquiera la realeza”. Además, insistieron en desvincular a Andrés del título de príncipe al afirmar: “nunca fue un príncipe”.
En relación con el desarrollo legal del proceso, la Policía del Valle del Támesis enfatizó la protección de los derechos procesales y la confidencialidad del arrestado, argumentando que la normativa en vigor les impide divulgar la identidad, pese a la cobertura mediática iniciada por BBC sobre la vinculación de Andrés. Las autoridades recalcaron el interés público del caso y la obligación de informar con transparencia, siempre ajustándose a los criterios legales del Reino Unido.
El caso de Andrés Mountbatten-Windsor representa un nuevo episodio en la serie de investigaciones asociadas al entorno de Jeffrey Epstein que continúan impactando a figuras públicas y expone los procedimientos judiciales de Reino Unido en casos con fuerte repercusión mediática y social. La publicación y revisión de documentos oficiales estadounidenses añadieron presión sobre los procedimientos en Europa, reforzando la cooperación entre agencias internacionales y la vigilancia sobre la actuación de exmiembros de la realeza en asuntos judiciales.
El arresto, confirmado por portavoces de la policía y del gobierno británicos, implica una etapa crucial en el esclarecimiento de los hechos relacionados con la gestión de la figura pública de Andrés y sus supuestos vínculos con actividades ilícitas. Según reportes de la BBC y de la Policía del Valle del Támesis, las pesquisas incluyen la evaluación de testimonios, registros en propiedades residenciales y la colaboración entre diferentes jurisdicciones, todo bajo el seguimiento directo de las instancias responsables de la protección de la legalidad en el Reino Unido.