
La investigación permitió vincular a los detenidos con un total de 43 hechos delictivos relacionados con el tráfico de drogas y detalló el modo en que la red criminal utilizaba a menores de edad para recoger los paquetes lanzados desde Marruecos, hechos que llevaron a la desarticulación de la organización. Según publicó la Guardia Civil en una nota de prensa difundida por varios medios, siete personas resultaron detenidas en Melilla durante la operación denominada ‘Remisse’, todas ellas con antecedentes policiales.
Tal como informó la Guardia Civil, la red empleaba el método conocido como “volteo”, que consiste en lanzar pelotas con hachís por encima del vallado fronterizo que separa Marruecos y Melilla. Para facilitar el lanzamiento y la recogida, los implicados preparaban la droga en paquetes compactos de forma esférica y la envolvían en plástico, una técnica que permitía tanto un alcance adecuado durante el lanzamiento como una rápida localización al llegar al territorio español.
Los líderes del grupo, residentes en Melilla, coordinaban previamente con colaboradores en territorio marroquí. Estos preparaban la droga en paquetes listos para ser lanzados. La coordinación incluía la fijación del lugar, la fecha y la hora exacta para los envíos, aspectos que resultaron determinantes para el éxito de la logística ilícita. Según consignó la Guardia Civil, una vez que los paquetes cruzaban la frontera aterrizando en territorio español, menores de edad pertenecientes a la red recogían los envíos.
El traslado de los paquetes no se realizaba a pie, sino mediante el uso de patinetes eléctricos o taxis, lo que permitía a los menores moverse con rapidez y discreción por la ciudad. El destino final de la droga eran las denominadas “guarderías”, bases de operaciones bajo control directo de la organización, donde posteriormente gestionaban la distribución de la sustancia.
Como resultado de la operación, la Guardia Civil intervino 56 kilogramos de hachís, un coche valorado en 30.000 euros, un taxi, varios patinetes eléctricos, teléfonos móviles y documentación relevante para el proceso judicial e investigativo. El operativo incluyó varios registros domiciliarios en los que se hallaron estos materiales, reforzando así las pruebas contra los detenidos.
La Policía Judicial de la Guardia Civil en Melilla, con apoyo de otras unidades, asumió el liderazgo de la investigación, que se mantuvo bajo la tutela del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Melilla. Los agentes enfatizaron que la actuación coordinada y la colaboración entre unidades resultaron esenciales para lograr los resultados y esclarecer los hechos ya mencionados, según el balance publicado por la Guardia Civil.
La operación también puso en evidencia la implicación de menores como eslabón fundamental en la cadena de tráfico, un aspecto que añade gravedad al caso y refuerza la atención sobre el uso de niños y adolescentes por redes criminales. El método del “volteo” no es nuevo en la frontera melillense, pero esta investigación permitió identificar los mecanismos de contacto y coordinación transfronteriza, así como los recursos empleados para garantizar el éxito continuado de los envíos ilícitos.
El material incautado y las pruebas recopiladas durante los registros fortalecerán la causa judicial, ya que, como reportó la Guardia Civil, la documentación y los dispositivos hallados servirán para profundizar en el conocimiento de las estructuras internas de la red y sus conexiones con el suministro marroquí. Las actuaciones policiales en Melilla se enmarcan en el esfuerzo continuo por frenar la entrada de estupefacientes al territorio español a través de métodos que implican la vulnerabilidad de las fronteras y el aprovechamiento de menores de edad.
La intervención abrió nuevos frentes para analizar la implicación y el papel de cada detenido dentro de la organización. Los investigadores destacaron la cantidad y variedad de elementos confiscados, que incluyen vehículos de alta movilidad como patinetes eléctricos, comúnmente empleados en las labores de recogida y transporte interno. Los antecedentes policiales de los arrestados se suman a las pruebas recabadas, afianzando la investigación que encamina su curso bajo supervisión judicial, conforme a los detalles recogidos por la Guardia Civil.