REE cifra en 516 millones el coste de la operación reforzada del sistema eléctrico hasta diciembre

El sistema eléctrico español ha incrementado sus gastos tras el apagón de abril con la implementación de una medida especial, lo que genera un recargo diario en la factura de los consumidores sujetos a tarifa regulada y mayor uso de generación convencional

Guardar
Imagen XDRC3NSWUVC2PHSLP3YBJYPSWM

La implementación del modo de operación reforzada por parte de Red Eléctrica de España (REE) ha representado un coste adicional para los usuarios sujetos a la tarifa regulada, quienes han experimentado un recargo diario promedio de cuatro céntimos en su factura si mantienen un consumo mensual de 300 kilovatios hora. Esta medida, en vigor tras el apagón ocurrido el 28 de abril, ha incrementado considerablemente los gastos totales del sistema eléctrico español, según informó el propio operador del sistema.

De acuerdo con la información publicada por REE, el gasto derivado de la aplicación de la operación reforzada sumó 516 millones de euros desde mayo hasta diciembre. Esta cifra equivale al 2,18% del total de los costes del sistema eléctrico nacional correspondiente a ese periodo, que superaron los 23.600 millones de euros. El medio detalló que la operación reforzada se diseñó para incrementar la estabilidad de la red tras el apagón de abril, lo que ha conllevado un uso mucho más intensivo de la generación convencional, especialmente los ciclos combinados de gas natural.

El apagón, registrado el 28 de abril, marcó un punto de inflexión en la operación del sistema eléctrico español. Desde entonces, REE ha recurrido de manera sistemática a los llamados servicios complementarios de ajuste del sistema, una estrategia enfocada en asegurar el equilibrio y la seguridad de la electricidad suministrada. Según consignó el medio, esta decisión persigue la finalidad de evitar fallos similares en el futuro y de garantizar que los requerimientos técnicos, como el control de tensión, se cumplan de acuerdo a los estándares normativos.

La presidenta de Redeia, Beatriz Corredor, indicó a comienzos de diciembre que la operación reforzada permanecerá activa hasta que exista la certeza de que “todo el mundo cumple con los requisitos normativos de control de tensión”. En un desayuno informativo organizado por el Club Diálogos para la Democracia, Corredor señaló que solo hasta noviembre el coste de esta estrategia se había elevado a 486 millones de euros, cifra que posteriormente se elevó a los 516 millones, según el balance final de REE.

El impacto financiero de esta medida se nota principalmente en los hogares con tarifa regulada PVPC, donde la transferencia del coste ha supuesto un incremento diario de cuatro céntimos para quienes tienen un consumo promedio. REE explicó que, aunque parece un importe reducido en términos diarios, la acumulación mensual y anual lo convierte en una carga adicional relevante para una parte importante de los usuarios.

El medio subrayó que la mayor utilización de centrales de gas natural y otras formas de generación convencional obedece a la necesidad de contar con fuentes de energía rápidas y flexibles para responder ante eventuales alteraciones en la demanda o problemas técnicos en la red eléctrica. Esta dependencia de la generación convencional, según reportó el operador, eleva los costes de gestión y también se refleja directamente en el precio final que pagan los consumidores.

La programación reforzada ha impactado a todo el sistema, no solo en términos económicos sino también operativos, al requerir una supervisión técnica más exhaustiva y un control más estricto de los parámetros eléctricos esenciales. El propio REE reiteró que la decisión de mantener dicho régimen se sustenta en el principio de precaución y en la prioridad de preservar la estabilidad general del suministro.

Los servicios complementarios de ajuste, a los que se ha recurrido con más frecuencia desde el apagón, incluyen mecanismos orientados a corregir desviaciones imprevistas y a garantizar que la frecuencia y el voltaje de la red se mantengan dentro de los márgenes seguros establecidos por la normativa sectorial. Según detalló el medio, estas operaciones exigen una coordinación minuciosa entre los actores del sistema y entrañan mayores costes operativos respecto a la gestión ordinaria.

Desde la perspectiva de REE, los gastos adicionales derivados de la operación reforzada responden a la necesidad de adaptar la gestión del sistema a un contexto marcado por la incertidumbre tras el incidente de abril y por el propósito de evitar nuevos apagones. El mantenimiento de este régimen, según indicaciones de la responsable de Redeia, solo finalizará cuando exista plena seguridad sobre la adecuada adaptación de toda la cadena eléctrica a los requisitos regulatorios, especialmente en materia de tensiones.

El coste acumulado de la operación reforzada se suma a los retos históricos del sistema eléctrico español, como la transición hacia fuentes renovables, la volatilidad de los precios del gas y la necesidad de mantener estándares de fiabilidad. REE mantuvo su postura de priorizar la seguridad y la estabilidad del suministro, aún a costa de asumir recargos temporales en la factura de los consumidores, según ha reiterado en los diferentes reportes publicados desde abril.