
El episodio en el que Rory McIlroy y su esposa, Erica Stoll, sufrieron insultos de espectadores durante la Ryder Cup de 2023 en Bethpage Black sigue marcando la visión del golfista norirlandés hacia futuros torneos. Según consignó el medio, McIlroy sostiene que corresponde a los equipos anfitriones asumir la responsabilidad de asegurar un ambiente de respeto y sana competencia, especialmente cuando se trata de la próxima edición del campeonato en suelo irlandés, prevista para 2027 en Adare Manor, Limerick. Europa, afirma, hará "todo lo posible" para que la Ryder Cup se dispute "con el espíritu adecuado".
De acuerdo con lo publicado, el deportista recalcó que resulta esencial que tanto el público como los jugadores mantengan un comportamiento ejemplar. McIlroy señaló: "Creo que es el equipo local el que debe marcar la pauta desde el principio de la semana. Si ves o escuchas algo, lo señalas inmediatamente. No es así como se debe jugar la Ryder Cup, no se ajusta al espíritu por el que se creó la Ryder Cup en primer lugar. Obviamente, haremos todo lo posible para garantizar que el juego y los partidos se disputen con el espíritu adecuado". Esas declaraciones aparecieron en el contexto previo a la defensa de su título en el AT&T Pebble Beach Pro-Am, torneo incluido en el circuito PGA Tour de Estados Unidos.
En relación con los incidentes sucedidos en Nueva York durante la edición anterior, McIlroy indicó que tanto él como su esposa fueron objeto de reiterados insultos durante la victoria de Europa, que terminó 15-13 a favor del equipo europeo frente al estadounidense. El golfista, de 36 años, atribuyó lo vivido a la condición de visitante: "Creo que fue algo puntual y que se debió a que estaba en el equipo contrario", expresó según reportó la prensa. Aunque no prevé experimentar una situación similar en el corto plazo, sí consideró fundamental prevenir estos comportamientos para el futuro.
El medio detalló que la Ryder Cup de 2027 representa un reto para los organizadores y los jugadores locales. McIlroy afirmó que la responsabilidad de propiciar una competición limpia y respetuosa recae, en parte, en los propios equipos. Sugiere que, ante cualquier altercado o muestra de falta de respeto, la reacción debe ser inmediata y contundente para corregir el rumbo desde el inicio del evento.
En sus declaraciones previas al torneo estadounidense, McIlroy sostuvo: "Espero que no sea así, ya se verá. Creo que la acogida que recibo en la mayoría de los sitios donde voy a jugar suele ser increíble y estoy profundamente agradecido por ello". De esta forma, manifestó gratitud hacia el público general, a la vez que insistió en la importancia de no permitir la repetición de conductas inapropiadas.
Además, el medio recordó el posicionamiento actual del golfista en el ranking mundial: McIlroy se encuentra detrás del estadounidense Scottie Scheffler, número uno del mundo. El norirlandés subrayó que la constancia es la clave para reducir la distancia que lo separa del líder. Elogió de forma pública la regularidad y el desempeño de Scheffler: "Nunca dejaré de alabar a Scottie porque es increíble en lo que hace y en cómo lo hace. Yo he tenido rachas buenas como esa, pero siempre he sido un poco más irregular. Creo que cualquiera que quiera alcanzar a Scottie o acercarse a él tendrá que jugar de forma constante, semana tras semana, como lo hace él. Es realmente el primero desde Tiger [Woods] que lo está consiguiendo".
El medio resaltó la relevancia del futuro torneo en Irlanda, donde no solo estará en juego el resultado deportivo, sino también el compromiso de todos los involucrados por asegurar un clima de respeto. McIlroy reiteró su enfoque en establecer y mantener una cultura adecuada dentro y fuera del campo, para evitar situaciones similares a los incidentes del pasado.