
El Gobierno de Irán ha señalado que el respaldo de Estados Unidos a las demandas de Israel constituye un impedimento clave en la política exterior estadounidense respecto a Oriente Próximo, mientras aumenta la atención internacional sobre el viaje no programado de Benjamin Netanyahu a Washington, poco después de la reanudación de contactos diplomáticos indirectos en Omán entre Teherán y Estados Unidos. Según detalló el medio IRIB, Esmaeil Baqaei, portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, expresó en una rueda de prensa que las presiones israelíes generan crisis y obstaculizan la diplomacia en torno al programa nuclear iraní.
De acuerdo con IRIB, Baqaei hizo un llamado a la administración estadounidense para que adopte decisiones independientes al margen de influencia externa, especialmente la israelí, advirtiendo del impacto que estas injerencias tienen sobre la seguridad y la estabilidad en la región. El funcionario iraní remarcó que el “apoyo de Estados Unidos a las demandas del régimen sionista es uno de los problemas de la política exterior estadounidense en la región, provocando que este régimen sea la principal causa de inseguridad en Oriente Próximo desde hace ocho décadas”. Baqaei también atribuyó a Israel la generación de crisis artificiales en torno al programa nuclear de Irán y calificó las acusaciones sobre presuntos planes iraníes para adquirir armas de destrucción masiva como una maniobra destinada a inducir temor.
La postura expuesta por el portavoz iraní coincide con la confirmación de fuentes oficiales israelíes sobre la inmediata visita de Netanyahu a Estados Unidos. Según reportó ‘The Times of Israel’, el primer ministro israelí adelantó su viaje a Washington, programado originalmente para finales de febrero, con el objetivo de reunirse con Donald Trump y ejercer presión sobre los términos de las negociaciones nucleares con Irán. Voces cercanas al gobierno israelí sostienen que cualquier acuerdo debe impedir a Teherán acceder a capacidad de enriquecimiento de uranio y restringir el desarrollo de misiles balísticos, así como garantizar el cese de apoyo y financiación a grupos considerados terroristas por Israel, definidos como parte del denominado eje del mal.
En este contexto de tensiones diplomáticas y desconfianza mutua, Irán ha mostrado cierta disposición para avanzar en una solución bajo condiciones específicas. Tal como reportó IRIB, el vicepresidente iraní Mohammad Eslami, quien dirige la Organización para la Energía Atómica de Irán (OEAI), expresó que el país podría contemplar una reducción en los niveles de enriquecimiento de uranio si Estados Unidos accede a levantar las sanciones económicas. Irán rechaza cualquier intento de incluir en las conversaciones aspectos ajenos a su programa nuclear, como su capacidad balística o cuestiones de política interna, puntos exigidos por la parte estadounidense.
En relación con la seguridad de las instalaciones nucleares, el Institute for Science and International Security, un organismo estadounidense dedicado al análisis de temas de no proliferación, informó recientemente que imágenes satelitales tomadas el domingo evidencian que Irán cubrió con tierra las entradas subterráneas del complejo nuclear de Isfahán. Estas entradas fueron blanco de ataques en la ofensiva que Israel llevó a cabo en junio de 2025, a la que posteriormente se unió Estados Unidos. El ‘think tank’ explicó que tanto las entradas central como sur resultan ahora irreconocibles y completamente selladas, mientras que la entrada norte, equipada con defensas adicionales, también está obstruida. No se ha observado movimiento de vehículos en las inmediaciones, lo que sugiere, según la organización, una “preocupación grave” de Irán ante la posibilidad de nuevos ataques aéreos o incursiones terrestres por parte de fuerzas estadounidenses o israelíes. El instituto añadió que “rellenar las entradas de los túneles ayudaría a reducir el impacto de un bombardeo y dificultar el eventual acceso terrestre para destruir posibles existencias de uranio altamente enriquecido en el interior”. Además, no se descarta que Irán haya transferido material o equipos a los túneles para protegerlos, aunque esa posibilidad no ha sido comprobada. Prácticas similares se identificaron antes de la Operación Martillo de Medianoche, realizada por Estados Unidos contra instalaciones como Fordo, Natanz e Isfahán.
Las relaciones diplomáticas entre Irán y Estados Unidos continúan marcadas por la desconfianza tras los sucesivos ataques en junio de 2025 que, según datos publicados por IRIB, causaron más de 1.100 muertes en Irán. Los bombardeos tuvieron lugar mientras se desarrollaban conversaciones diplomáticas entre ambos países con el objetivo de establecer un nuevo entendimiento en materia nuclear. Desde el retiro unilateral de Washington en 2018 del acuerdo alcanzado en 2015 bajo la administración de Trump, las negociaciones se han visto plagadas de obstáculos y desencuentros.
Trump, tras haber emitido recientemente nuevas amenazas en respuesta a la represión de protestas dentro de Irán, reasumió una postura centrada en la cuestión nuclear. Teherán insiste en que su programa atómico tiene exclusivamente propósitos pacíficos y denuncia la manipulación internacional sobre el alcance y los fines de su desarrollo tecnológico en el sector. Las autoridades iraníes han declarado en reiteradas ocasiones, según IRIB, que cualquier reanudación de negociaciones debe producirse sin condiciones impuestas desde el exterior ni temas adicionales que trasciendan el alcance nuclear.
En cuanto al contexto regional, la insistencia de Netanyahu en visitar Estados Unidos y el énfasis israelí en incluir las capacidades balísticas y el supuesto apoyo iraní a grupos armados en cualquier nuevo acuerdo nuclear han intensificado la tensión y la desconfianza entre las partes. IRIB detalló que, mientras prosiguen las presiones e intentos de influencia política sobre la Casa Blanca, Irán sostiene que las decisiones externas, especialmente las israelíes, siguen dificultando la posibilidad de avanzar en caminos diplomáticos efectivos.
Analistas del Institute for Science and International Security han comparado las recientes acciones de refuerzo y camuflaje en Isfahán con estrategias vistas en otros contextos previos a operaciones militares de gran escala, lo que, según sus evaluaciones publicadas, pone de manifiesto el clima de incertidumbre y la preparación para escenarios de confrontación directa o ataques selectivos sobre infraestructura nuclear sensible.
Fuentes próximas al gobierno estadounidense y publicaciones como ‘The Times of Israel’ y la cadena IRIB coinciden en observar un escenario de alta inquietud ante la posibilidad de una escalada que derive en nuevas acciones militares, ante la falta de avances significativos en el diálogo y ante la persistente exigencia de garantías por parte de Israel y Estados Unidos sobre el uso y los límites del programa nuclear iraní.
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