
Iyad Ahmed Naim al Rabaia, un niño de tres años, perdió la vida cuando la Armada israelí atacó varias tiendas de campaña donde se alojaban desplazados en las cercanías de Jan Yunis, al sur de la Franja de Gaza. Junto a él, otra persona no identificada falleció en un ataque llevado a cabo por un dron militar israelí contra una escuela ubicada en el campo de refugiados de Yabalia, en el norte del enclave, según reportó la agencia palestina de noticias WAFA. Estos hechos ocurrieron mientras permanece vigente el alto el fuego establecido el 10 de octubre, en el marco del acuerdo entre Israel y el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), inspirado en la propuesta de Estados Unidos para el futuro de la región.
De acuerdo con lo publicado por la agencia WAFA y recogido por otros medios, los ataques recientes del ejército israelí se produjeron pese al acuerdo de cese de hostilidades, que busca limitar las acciones militares mientras avanzan las negociaciones sobre el futuro político y humanitario del enclave palestino. Las fuerzas israelíes no emitieron un comunicado oficial sobre los últimos episodios, mientras que continuaron las acusaciones cruzadas respecto al cumplimiento de las condiciones de la tregua.
Tal como consignó WAFA, la agresión contra los desplazados en Jan Yunis vino acompañada de otro incidente en Yabalia, donde, tras el bombardeo de un dron sobre el recinto educativo, se confirmó la muerte de al menos una persona y hubo denuncias sobre la presencia de heridos. Ambos ataques se insertan en un contexto donde los lugares de refugio y las infraestructuras civiles han sufrido impactos directos desde el comienzo del conflicto, agudizando la situación de inseguridad y desplazamiento entre la población gazatí.
El ejército de Israel incrementó el sábado la intensidad de sus ataques sobre Gaza, en lo que se describió, según reportó la agencia WAFA, como la mayor ofensiva aérea desde que se instauró el alto el fuego en octubre. Las fuerzas israelíes justificaron esta operación como una respuesta a lo que consideraron una “violación” del acuerdo de parte de Hamás, aunque no ofrecieron detalles públicos concretos sobre el incidente que habría motivado esta reacción. Estos bombardeos del fin de semana resultaron en la muerte de más de 30 personas palestinas y centenares de heridos, aumentando el temor entre la ciudadanía y el riesgo de un nuevo repunte de hostilidades generalizadas.
Las autoridades locales de Gaza, bajo el control de Hamás, actualizaron el domingo el balance de víctimas desde la instauración del alto el fuego, señalando que han contabilizado 523 fallecidos y 1.443 heridos como consecuencia de nuevos ataques israelíes. Estas cifras se suman a los datos acumulados desde el 7 de octubre de 2023, cuando comenzó la ofensiva a gran escala de Israel sobre la Franja tras los ataques iniciados por milicianos de Hamás en territorio israelí. Según el último recuento de las autoridades sanitarias de Gaza citado por WAFA, desde esa fecha han muerto 71.795 personas y han resultado heridas 171.551 tras los bombardeos y operaciones militares israelíes.
WAFA detalló que el acuerdo de alto el fuego respaldado por Estados Unidos tiene como objetivo sentar las bases para discusiones duraderas sobre la reconstrucción y el futuro político de Gaza, a la vez que busca proteger a la población civil de más desplazamientos y violencia. Sin embargo, la reanudación de acciones armadas por ambos bandos pone en entredicho la sostenibilidad de estos compromisos y reaviva las preocupaciones de la comunidad internacional por la situación humanitaria en el enclave.
Durante los últimos meses, las zonas de las ciudades de Jan Yunis y Yabalia se han convertido en escenario recurrente de ataques que afectan de manera directa a infraestructuras civiles, incluidas escuelas y campamentos de personas desplazadas internas, lo que ha provocado nuevos debates sobre la protección de menores y la responsabilidad de las partes en conflicto bajo el derecho internacional. Los informes citados por WAFA muestran que la población infantil representa un porcentaje sustancial de las víctimas mortales y heridas desde el inicio de las operaciones en octubre.
En la actualidad, la cifra total de desplazados internos permanece en incremento debido a la destrucción parcial o total de viviendas y refugios. Los ataques recientes sobre campamentos y escuelas han intensificado la crisis humanitaria, dificultando el acceso a servicios básicos como atención médica, suministro de agua y alimentos, y generando nuevos movimientos de población dentro de la Franja de Gaza, según datos difundidos por las autoridades locales y reproducidos por la agencia palestina de noticias.
Las acusaciones de incumplimiento del alto el fuego predominan entre los reportes de ambas partes, mientras que el ejército israelí insiste en sus argumentos sobre supuestas acciones hostiles de Hamás que justificarían la reanudación de sus ataques. Como respuesta, portavoces de la administración de Gaza rechazan tales afirmaciones, denunciando que las operaciones militares afectan a civiles y espacios considerados protegidos bajo el derecho humanitario internacional.
Las muertes de civiles, y de menores en particular, han provocado nuevas peticiones de organismos internacionales para que se garanticen protocolos de protección a la infancia y se facilite la entrada de ayuda humanitaria. Estas demandas se plasman en los informes de diversas agencias y organismos, que alertan sobre el deterioro acelerado de la situación en Gaza tras cada episodio de violencia, informó WAFA.
Mientras tanto, la comunidad médica local informa sobre el colapso de los hospitales debido al elevado número de heridos y al limitado acceso a suministros médicos esenciales. Los datos comunicados por WAFA indican que el sistema sanitario de Gaza enfrenta dificultades para responder a la magnitud de las víctimas diarias y que la continuidad de los ataques complica las tareas de socorro y evacuación, especialmente en áreas afectadas como Jan Yunis y Yabalia.
El panorama descrito por la agencia WAFA muestra que la situación permanece tensa y con pocas perspectivas de estabilización a corto plazo. Las discrepancias entre los comunicados oficiales de Israel y Hamás respecto al cumplimiento del alto el fuego reflejan la complejidad de alcanzar una solución que permita reducir la violencia y recuperar el acceso a servicios de emergencia para la población palestina atrapada en el enclave.
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