VÍDEO: El Rey llama a la UE a no avalar "planteamientos geopolíticos de otra época" y pide unidad, normas y diálogo

Felipe VI advierte ante el Parlamento Europeo que ignorar los valores fundacionales de la Unión y ceder ante intereses estratégicos anticuados pone en riesgo la estabilidad e insta a mantener el compromiso común en tiempos de tensión e incertidumbre

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El rey Felipe VI subrayó durante su comparecencia en el Parlamento Europeo que una de las mayores amenazas para el futuro de la Unión reside en la “desmemoria” sobre el proceso de construcción conjunta y sobre los valores que han dado forma al continente en las últimas décadas. El jefe de Estado advirtió a los parlamentarios que cuando se ponen en duda los principios y valores que han sostenido el proyecto europeo, la Unión corre el riesgo de regresar a ser solo “una mera noción geográfica”. Esta reflexión se produjo en el marco de la celebración del cuadragésimo aniversario de la adhesión de España y Portugal a las Comunidades Europeas, según informó Europa Press.

Durante su intervención en Estrasburgo, Felipe VI transmitió un mensaje de firmeza ante los desafíos contemporáneos, rechazando la validación de “planteamientos geopolíticos de otra época” que, en su opinión, no corresponden a las nuevas realidades. El monarca sostuvo, de acuerdo con Europa Press, que la fuerza de la Unión Europea radica en la unidad de sus miembros, especialmente en un contexto descrito como "oscuras" y "convulsas" circunstancias. En este sentido, defendió la necesidad de mantener soluciones inspiradas en el respeto a las normas y el diálogo efectivo entre los países europeos y urgió a que se preserve el vínculo transatlántico. Según Felipe VI, la pérdida de dicho lazo podría implicar una mayor inestabilidad y un mundo más peligroso.

El Rey reiteró ante el Pleno del Parlamento Europeo que es fundamental que la ciudadanía reconozca la realidad de compartir un espacio político común. "Cualquier fenómeno que afecte a una parte de ese espacio nos afecta a todos", afirmó, enfatizando que la conciencia colectiva es crucial para el funcionamiento de la Unión. Aunque Felipe VI no se refirió explícitamente a situaciones actuales protagonizadas por Estados Unidos, Europa Press señaló que su discurso estuvo marcado por veladas referencias a la política exterior estadounidense en torno a Groenlandia y otras cuestiones recientes.

Felipe VI destacó, según consignó Europa Press, la importancia del compromiso y la responsabilidad compartida para mantener el proyecto europeo. “Nuestra fuerza es nuestra unidad. Qué importante es, en estos tiempos, recordarlo”, enfatizó, insistiendo en que la Unión Europea no puede considerarse algo adquirido y que requiere de la implicación activa de todos sus miembros. El rey añadió que nunca antes la idea de Europa había resultado tan imprescindible, especialmente en momentos caracterizados por la incertidumbre y el cambio constante, y calificó a la región como referente ético y político cuya identidad descansa en el “bien común”.

El monarca también se pronunció sobre la política exterior, reafirmando que la Unión Europea debe mantener su defensa de las soluciones dialogadas y basadas en normas para resolver conflictos y promover la paz y la cooperación internacional. En sus palabras, Europa no puede asumir posturas geopolíticas anticuadas como si estos fueran indicios de un cambio de época.

Al abordar la relación entre fuerza y principios, Felipe VI declaró ante el Parlamento: “La fuerza sin principios equivale a la barbarie y los meros principios, sin acciones que los respalden, conducen a la frustración y al desencanto”. Bajo esta premisa, instó a continuar en la defensa de la autonomía estratégica del continente y a reforzar el pilar europeo dentro de la Alianza Atlántica. Según explicó Europa Press, el rey identificó esto como una “necesidad inaplazable” para mantener un vínculo trasatlántico consolidado en el respeto y la lealtad, cuyos beneficios han sido reconocidos para todos los socios europeos.

Ante los presentes, alertó sobre los riesgos de un mundo menos previsible si el nexo con América del Norte se debilita, idea que relacionó con la necesidad de audacia tanto en la toma de decisiones internas como en las acciones externas, haciendo hincapié en que la Unión debe enfrentarse al desafío de la productividad, la innovación y la inteligencia artificial. La experiencia de la cooperación entre los estados miembros durante la pandemia fue citada por el Rey como prueba de la capacidad de adaptación y respuesta de la Unión.

En relación con la percepción ciudadana y las críticas dirigidas a las instituciones europeas, Felipe VI reconoció que existe en la sociedad una visión crítica hacia los órganos comunitarios, donde no es infrecuente oír juicios acerca de la supuesta debilidad, falta de realismo o idealismo obsoleto del proyecto europeo. Sin embargo, advirtió que ciertos cuestionamientos van más allá del debate democrático y pueden poner en entredicho los principios fundamentales, colocando en situación de riesgo la esencia misma de Europa como comunidad.

El rey aprovechó el aniversario para revisar la transformación de España desde su integración en el proyecto comunitario. Rememoró cómo el ingreso de España y Portugal en 1986 supuso, más que una anexión, un reencuentro con Europa tras años de aislamiento provocados por la Guerra Civil y la dictadura. Durante su intervención, recordó el contexto histórico de la firma del Tratado de Adhesión, destacando que el mismo día del acuerdo, ETA cometió un atentado mortal. Este hecho le sirvió para tributar un reconocimiento a las víctimas del terrorismo y toda forma de violencia, según registró Europa Press.

Felipe VI destacó, según detalló Europa Press, el papel decisivo que la adhesión a Europa desempeñó en la modernización de España, subrayando que el país no solo ha recibido beneficios, sino que ha contribuido activamente a los cambios y transformaciones dentro del continente, llegando a liderar en varios sectores. Instó a mantener la conciencia sobre la responsabilidad inherente a la defensa y preservación de los logros alcanzados durante los últimos cuarenta años. Manifestó el deseo de que la Unión Europea siga promoviendo y protegiendo este legado, en especial pensando en el futuro de las generaciones más jóvenes.

La presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, intervino también en la ceremonia. Resaltó los logros de España y Portugal durante las últimas cuatro décadas, apuntando que ambos países han actuado de puente en las relaciones entre Europa, América Latina y África. Metsola reconoció el papel de ambos países en la definición de las políticas europeas y el fortalecimiento del compromiso más allá de las fronteras de la Unión. Según consignó Europa Press, la presidenta agradeció tanto al rey Felipe VI como al presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, por su dedicación y compromiso institucional, subrayando el valor del trabajo conjunto realizado durante cuarenta años.

Durante el acto, Metsola enfatizó que la integración de España y Portugal marcó un nuevo capítulo en la historia europea, caracterizado por la transición, la transformación y la perseverancia. Resaltó también la labor realizada por los eurodiputados de ambos países, quienes han trabajado para garantizar que Europa "escuche, lidere y cumpla", según recogió Europa Press. Concluyó su intervención celebrando el compromiso compartido que, durante cuatro décadas, ha permitido avanzar en la consolidación del proyecto europeo.