El Senado de EEUU aprueba la propuesta para reabrir el Gobierno gracias a la división de los demócratas

Ocho legisladores demócratas apoyaron un paquete de financiamiento propuesto por los republicanos, permitiendo el regreso de miles de empleados federales y reanudando operaciones clave tras el cierre gubernamental más largo en la historia reciente de Estados Unidos

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Dick Durbin, senador demócrata conocido por su rol en alinear el voto de su bancada, modificó su posición tradicional al apoyar el paquete legislativo propuesto por la mayoría republicana, facilitando la reapertura del gobierno federal tras 41 días de cierre, el período más prolongado en la historia reciente de Estados Unidos. Según publicó The Hill, esta decisión, respaldada por otros siete senadores demócratas, permitió la aprobación en el Senado de una iniciativa de financiamiento que busca restablecer el funcionamiento de la administración federal y reincorporar a miles de empleados que habían quedado sin trabajo tras el estancamiento legislativo.

De acuerdo con The Hill, el Senado votó este lunes un paquete con medidas de financiación para sectores claves del gobierno. Los fondos aprobados aseguran la operatividad de áreas como la construcción militar, programas para veteranos, el Departamento de Defensa, el Departamento de Agricultura y el órgano legislativo hasta el 30 de septiembre de 2026. Además, la legislación incluye una provisión transitoria que permitirá mantener financiado el resto del gobierno federal hasta el 30 de enero del año siguiente. Esta aprobación autoriza el retorno inmediato de más de 4.000 empleados federales que habían quedado cesantes durante el paro.

La votación reflejó una ruptura en la postura tradicionalmente unificada del Partido Demócrata. Según describió The Hill, entre los demócratas que adscribieron al paquete figuran Catherine Cortez Masto, Jacky Rosen, Jeanne Shaheen, Maggie Hassan, Tim Kaine y Dick Durbin. Junto a ellos, Angus King y John Fetterman, senadores independientes, sumaron su voto a la mayoría republicana, mientras Rand Paul, usualmente alineado con los republicanos, no apoyó la propuesta.

El acuerdo con la bancada mayoritaria incluyó una concesión significativa: la reapertura del gobierno se consiguió con el compromiso de que, en un futuro próximo, se someterá a votación la extensión de los subsidios médicos, una de las principales demandas de los demócratas durante las intensas cinco semanas de negociaciones, según consignó The Hill. La falta de consenso en torno a los subsidios, punto central del debate, generó amplias críticas dentro del propio partido demócrata y tensó las relaciones entre distintos sectores.

Diversas figuras demócratas manifestaron su descontento ante la decisión de sus colegas de apoyar la moción republicana. Bernie Sanders, senador progresista, calificó el voto a favor como “muy, muy malo” y argumentó que la medida podría aumentar las primas de los seguros médicos para más de 20 millones de ciudadanos estadounidenses, según citó The Hill. Este reclamo refleja el temor entre algunos sectores demócratas de que el acuerdo legislativo no solo bypassa las demandas históricas del partido sobre acceso a la salud, sino que también incrementa la presión sobre millones de familias.

Al margen de las diferencias internas, otros líderes demócratas defendieron la actuación de su bancada durante la crisis. Hakeem Jeffries, jefe de los demócratas en la Cámara de Representantes, reivindicó el liderazgo de Chuck Schumer, líder de la minoría en el Senado, subrayando la estrategia de rechazo continuo a las propuestas de gasto republicanas durante varias semanas. Jeffries afirmó, según The Hill, que “la inmensa mayoría de los demócratas del Senado, liderados por Chuck Schumer, han librado una valiente batalla durante las últimas siete semanas, rechazando el proyecto de ley de gastos republicano, de corte partidista, en 14 o 15 ocasiones, semana tras semana, y continúan oponiéndose a este intento de aprobar una legislación que no aborda la crisis de salud republicana mediante la extensión de los créditos fiscales de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA)”. Estas declaraciones buscaron posicionar la decisión final como el resultado de un prolongado pulso legislativo en el que la oposición demócrata fue amplia pero no unánime.

La polémica en torno al acuerdo también se trasladó a la esfera del liderazgo partidario. Ro Khanna, representante demócrata por California, instó públicamente a Chuck Schumer a dejar la jefatura de la minoría, cuestionando su capacidad para liderar al partido en momentos de crisis. Según publicó The Hill, Khanna expresó que Schumer “ha perdido el contacto con la base del partido” y sugirió que este pacto jamás habría progresado sin su consentimiento. Khanna reforzó este argumento en una entrevista con la cadena CBS, en la que aseguró que otros senadores mantuvieron informado a Schumer en todo momento del proceso.

Voceros de la fracción que apoyó la reapertura del gobierno defendieron su decisión como un camino para poner fin al bloqueo administrativo. Jeanne Shaheen, una de las senadoras que votó junto a la mayoría republicana, explicó a CNN que, a su juicio, el cierre “no nos llevaba a ninguna parte” y culpó al expresidente Donald Trump por originar la parálisis administrativa. La postura de Shaheen fue rechazada por su hija Stefany Shaheen, quien aspira a integrar la Cámara de Representantes y argumentó, según The Hill, que no respaldaría el acuerdo por omitir la cobertura de los subsidios a las primas de los seguros médicos.

El paquete aprobado reemplaza la propuesta previamente sancionada en la Cámara de Representantes, por lo que deberá retornar a esta instancia para su debate final. Según la cobertura de The Hill, la Cámara Baja no ha realizado ninguna votación desde el 19 de septiembre y se prevé que retome la discusión a partir del miércoles siguiente.

El cierre federal generó múltiples impactos en áreas sensibles para la población. El medio The Hill destacó que la falta de recursos provocó la expiración del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), del que dependen más de 40 millones de estadounidenses para su alimentación diaria. Además, la interrupción de tareas oficiales obligó a cancelar miles de vuelos por la ausencia de personal controlador aéreo y puso en riesgo la actividad económica, ya que Kevin Hassent, director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, estima que el Producto Interno Bruto podría sufrir una contracción en el cuarto trimestre de 2025.

Aunque el acuerdo legislativo autoriza la reanudación de los servicios federales y reincorpora a miles de trabajadores al sector público, la falta de consenso sobre la extensión de los seguros médicos demuestra la vigencia de las divisiones partidarias, manteniendo latente el debate sobre las prioridades de gasto y protección social en Estados Unidos, tal como detalló The Hill.