El Gobierno de Bolivia deja abierto el diálogo con Venezuela, pero "convivirá con quienes compartan valores"

El ministro Fernando Aramayo afirmó que Bolivia buscará relaciones pragmáticas, priorizando nexos con Estados Unidos y contacto flexible con gobiernos como Venezuela, Cuba y Nicaragua, sin romper comunicación pese a diferencias en principios y prioridades regionales

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Al referirse a la relación histórica entre Bolivia y Chile, el canciller Fernando Aramayo subrayó que no existen vínculos diplomáticos plenos entre ambos países desde 1978, mientras se mantiene vigente la demanda boliviana de una salida al mar, planteada a raíz de la Guerra del Pacífico en el siglo XIX. A pesar de la afinidad ideológica percibida entre el expresidente boliviano Luis Arce y su par chileno Gabriel Boric, quien fue uno de los cinco mandatarios sudamericanos presentes en la toma de posesión de Rodrigo Paz en La Paz, Aramayo destacó el distanciamiento generado por la persistente exigencia boliviana y la respuesta negativa reiterada de Chile, según detalló el medio Europa Press.

Europa Press informó que el nuevo ministro de Asuntos Exteriores de Bolivia aclaró que el gobierno del presidente Rodrigo Paz opta por un enfoque pragmático en política internacional, priorizando el restablecimiento de la relación diplomática con Estados Unidos tras casi veinte años de distanciamiento. Aramayo confirmó que el Ejecutivo se encuentra trabajando en normalizar los nexos bilaterales con Washington, tras la ruptura ocurrida durante el mandato de Evo Morales, quien apartó previamente a Bolivia de la agenda estadounidense.

En declaraciones recogidas por Europa Press, Aramayo hizo referencia a la posición de Bolivia respecto a sus tradicionales aliados regionales: Nicaragua, Cuba y Venezuela. El canciller boliviano expresó que, aunque no se interrumpirá el diálogo con estos países, el nuevo Ejecutivo marcará una distancia motivada por la diferencia en principios y valores. "Vamos a convivir, vamos a interactuar con quienes compartimos valores y principios, pero eso no significa que dejemos de dialogar y tener algún tipo de entendimiento con quienes no necesariamente comparten nuestros principios y valores", manifestó el ministro, resaltando una orientación de política exterior menos ideologizada y más flexible hacia gobiernos con posiciones divergentes.

El medio Europa Press precisó que el titular de la diplomacia boliviana también abordó la relevancia de ajustar las relaciones internacionales a los intereses del país. Aramayo remarcó la importancia de superar elementos que generan obstáculos y no reportan beneficios concretos para Bolivia. Según explicó, el objetivo es mantener la capacidad de entendimiento y diálogo aun en escenarios de desacuerdo, sin cerrar del todo los canales de comunicación con los gobiernos cuyas agendas no coinciden plenamente con la actual administración boliviana.

En cuanto a Chile, Europa Press resaltó que la ausencia de relaciones diplomáticas formales desde 1978 limita la interacción bilateral a nivel consular, en parte debido a la disputa persistente por el acceso de Bolivia al océano Pacífico. En 2013, el gobierno de Evo Morales llevó este reclamo a instancias de la Corte Internacional de Justicia, buscando reabrir las negociaciones; sin embargo, en 2018 el tribunal eximió a Chile de cualquier obligación de negociar sobre el tema.

A pesar de las fricciones históricas, Europa Press reportó que la reciente participación de Gabriel Boric en la asunción presidencial de Rodrigo Paz marcó un gesto de apertura. El presidente chileno expresó tras su asistencia: "Me voy con ganas de seguir trabajando por la hermandad de nuestros pueblos". Además de Boric, los presidentes de Argentina, Javier Milei; Ecuador, Daniel Noboa; Paraguay, Santiago Peña; y Uruguay, Yamandí Orsi, también acudieron a la ceremonia en la capital boliviana, reflejando el interés regional en la transición política de Bolivia.

Europa Press puntualizó que la diplomacia boliviana considera fundamental atender los intereses nacionales por encima de vínculos ideológicos o alianzas históricas. Bajo la nueva administración, la conducción de las relaciones exteriores busca equilibrio entre mantener la comunicación con aliados tradicionales y fortalecer contactos con otros actores, como Estados Unidos, en función de prioridades estratégicas.

El medio subrayó que la formulación de una agenda internacional más pragmática implica que Bolivia buscará interacción con quienes compartan una visión compatible, aunque sin cerrar las puertas al diálogo con gobiernos con los que existan discrepancias. Esta aproximación, según Aramayo, representa un ajuste con el objetivo de maximizar los beneficios para el Estado boliviano y su ciudadanía, respondiendo al actual contexto político regional e internacional.