China desbroza el camino de los pandas a la vida en libertad

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Lorena Cantó

Ya'an (China), 24 jun (EFE).- Por su ternura, su aparente torpeza, su candidez y su aspecto bonachón y mullido los pandas son a menudo el reclamo principal de cada zoológico al que llegan, pero el objetivo de los expertos en China es garantizar una población creciente de esta especie que viva en libertad en su hábitat original.

El número de pandas, que en 2016 pasaron de ser especie en peligro a especie vulnerable, ha crecido de forma sostenida en los últimos años, en parte gracias a la reintroducción de ejemplares nacidos en cautividad a los que se entrena desde el primer día para volver a la naturaleza.

Se trata de una tarea en la que están volcadas bases de conservación como las de Hetaoping o Bifengxia, en la provincia central de Sichuan, donde los oseznos recién nacidos reciben la preparación necesaria para reavivar su instinto salvaje, sobrevivir en la naturaleza, rejuvenecer la población libre y refrescar los genes para paliar décadas de endogamia.

“En realidad son autodidactas, aprenden rápido de forma espontánea. Lo que nosotros hacemos es proporcionarles el entorno adecuado, un entorno artificial lo más parecido posible a su hábitat natural”, explica a EFE Wu Daifu, experto en la materia del Centro de Investigación y Conservación del Panda Gigante.

La primera fase del proceso se inicia en el primer año de vida en un área de entre 2.000 y 3.000 metros cuadrados. “Esto nos permite monitorearlos más fácilmente, observarlos y minimizar los daños que puedan sufrir. En este periodo los oseznos aprenden a encontrar fuentes de agua, algo fundamental para su supervivencia”, comenta Wu.

En la segunda fase, una vez que cumplen un año, la dieta de los osos cambia y además de la leche materna necesitan bambú.

“En este periodo aprenderán a encontrar bambú, cómo permanecer lejos de sus enemigos naturales y cómo buscar refugio para evitar el peligro y todo este entrenamiento se realiza de manera espontánea, la intervención humana es mínima”, agrega el experto.

Además, en esta segunda etapa el área en el que se mueven se amplía a varios miles de metros cuadrados, “una superficie similar a la del hábitat en que se encuentran cuando viven en la naturaleza en estado salvaje”, según Wu.

Desde 2003, han sido liberados en Sichuan doce pandas nacidos en cautividad, de los que diez siguen vivos, y la tasa de supervivencia es cada vez más alta: a finales del año pasado, la población de esta especie en estado salvaje sumaba 1.900 ejemplares, a los que se suman los 728 que viven en bases.

La situación es mucho mejor que en 2015, cuando saltaron las alarmas después de que el cuarto censo de pandas que realizó China alertara de que sobre 22 de los 33 grupos de pandas salvajes existentes pendía la extinción.

Este camino ha dejado algunos nombres históricos, como el de Cao Cao, la primera hembra reintroducida a la vida salvaje. Ocurrió en 2017 y ese mismo año, casi de inmediato, se apareó con un macho que vivía en libertad y dio a luz al osezno Tao Tao.

El rápido noviazgo de Cao Cao fue toda una sorpresa incluso para los expertos en pandas, una especie que no brilla precisamente por su fogosidad.

Junto a las bases que preparan a los pandas para volver a la naturaleza, el segundo puntal de este esfuerzo son las reservas naturales desde las que los expertos, sin interferir, velan en primera línea por los ejemplares en libertad, recopilan datos e intervienen solo si detectan que uno de los animales está en peligro.

A 2.400 metros sobre el nivel del mar, en medio de montañas de un verde fulgurante y senderos intricados, los científicos de la reserva de Daxianling no quitan ojo desde 2018 a las pantallas de infrarrojos, sistemas de GPS y por supuesto a señales más mundanas como los excrementos que les permiten conocer el estado de los osos de la zona.

La edad media de los expertos aquí es de 30 años, un grupo de jóvenes procedentes de varias partes de China a los que llena de “orgullo y alegría” contribuir a la conservación de la “especie más emblemática” del país, asegura a EFE Wang Wei, líder del equipo de monitoreo, quien destaca logros como la erradicación total de la caza furtiva de estas reservas y la asistencia a pandas en apuros.

Un letrero que glosa la labor de Daxianling en el cercano Centro Internacional de la Cultura del Panda sentencia: "están dispuestos a sufrir por la causa".

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