Manuel Otero (IICA): "El único camino posible de la agricultura es ciencia e innovación"

Guardar

Nuevo

Luis Ortega

Córdoba (España), 14 jun (EFE).- Con casi 83 años de trayectoria y una red de 34 oficinas por el continente americano, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) tiene el "mandato histórico" de promover el "desarrollo agropecuario y rural de las Américas" para dar "respuestas oportunas y efectivas" a las transformaciones que la agricultura requiere y en las que la innovación y la ciencia son herramientas esenciales.

En una entrevista con EFE, de visita en Córdoba (España) para estrechar lazos de cooperación con universidades española, el director general del IICA, Manuel Otero, recuerda que el continente americano es "el principal exportador neto de alimentos del mundo" y, por ello, tiene la "responsabilidad de hacerlo de manera sostenible".

De ahí que el "único camino posible para la agricultura" sea "la ciencia y la innovación", asegura.

Y para ello, el IICA ha apostado por "alianzas estratégicas" que deben "generar resultados", por lo que la unión con universidades de la región española de Andalucía, ha permitido la puesta en marcha de un programa de becas, que cuenta con cuatro años de desarrollo, para que jóvenes de Latinoamérica puedan cursar el máster Digital Agri en Córdoba.

 Cooperación horizontal

Hasta el momento, el IICA ha becado a ocho jóvenes profesionales de países como Colombia, Honduras, Costa Rica, Argentina y Panamá, mientras que para la próxima edición se ofertarán otras cinco más y los beneficiarios tendrán la oportunidad de "vivir una experiencia única en un máster oficial de referencia en el sector no solo en España sino en toda Europa".

"La nueva cooperación es horizontal, donde no hay un cooperante y un cooperado, sino que todos tenemos que aprender uno del otro", resalta Otero, quien reitera que "el único camino posible de la agricultura es el de la ciencia y de la innovación" la cual debe tener "rostro humano" con el firme objetivo de que "esa tecnología sea en defensa de la gente y del medio ambiente".

Y a pesar de que la realidad a ambos lados del Atlántico pueda ser diferente, con "costos de producción más bajos" en América, según Otero, allí se está haciendo "una transformación muy fuerte en los sistemas agroalimentarios", mientras que en Europa y "especialmente en España" el proceso de transformación "es muy profundo".

Un aspecto diferencial puede ser el relevo generacional en las explotaciones agrarias, un fenómeno que en América "no se da con tanta intensidad" debido a que es "un continente joven donde la tasa de natalidad es más alta que en toda Europa" y "cuando hay rentabilidad en el interior de las cadenas productivas, los jóvenes tienden a acercarse".

"Hay una esperanza en toda la agricultura y hay una necesidad, porque en el año 2050 tendremos que alimentar a 10.000 millones de habitantes y esto lo tenemos que hacer sin afectar a la biodiversidad, los recursos, el suelo y el agua, que va a ser cada vez más escaso", unos desafíos que "son muy grandes" y ante los que "las tecnologías digitales son fundamentales", resalta.

"La realidad de los sistemas productivos de América Latina y el Caribe es totalmente diferente porque tenemos mucho menos subsidios", expone el director, quien incide en que el continente americano depende mucho de los "precios internacionales".

Por lo que pide que "no haya distorsiones en esos mercados" para garantizar la "rentabilidad de los principales productos de exportación", como puede ser el caso de "la soja, el trigo, el maíz, o los cárnicos, pero también la banana, el tomate o el aguacate".

Ante el reto de garantizar la producción alimentaria para los próximos 30 años, Otero insiste en que la "ciencia y la innovación" son esenciales para profundizar en la "profesionalización de los agricultores", ya que "la agricultura dejó de ser un arte y ahora es una ciencia cada vez más compleja".

Y de Europa han aprendido el concepto de "bioeconomía", que es el "gran puente entre la producción y el medio ambiente".

"Cada vez se agregan más responsabilidades para la agricultura, la responsabilidad ambiental, la energética, en definitiva, la seguridad de nuestros pueblos" y si bien las regulaciones "tienen que estar al servicio de los grandes objetivos estratégicos de la agricultura" como "aumentar los niveles de productividad", un exceso de normativa puede terminar "afectando la capacidad de decisión de los agricultores", concluye. EFE

lor/fs/lar/ig

(foto) (vídeo)

Guardar

Nuevo