Sunak acusa al vencedor de las elecciones parciales, George Galloway, de afinidad con Hamás y Hezbolá

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El primer ministro de Reino Unido, Rishi Sunak, ha acusado a George Galloway, del Partido de los Trabajadores británico, de "glorificar" al partido-milicia chií Hezbolá y negar los ataques del 7 de octubre Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) tras la victoria del izquierdista en las elecciones parciales. "Es más que alarmante que anoche, en las elecciones parciales de Rochdale se presentara un candidato que niega el horror de lo ocurrido el 7 de octubre, que glorifica a Hezbolá y cuenta con el respaldo de Nick Griffin, el exlíder racista del Partido Nacional Británico (BNP)", ha indicado en un discurso a la nación. Sus palabras se producen después de que se confirmara el triunfo de Galloway en la noche del jueves de las elecciones parciales de Rochdale, en el norte de la ciudad de Manchester. El político ha centrado su campaña en defender al pueblo palestino de Gaza. Por otro lado, Sunak ha dicho durante su discurso que Reino Unido es "plural y moderno" frente a las amenazas de "personas que buscan capitalizar los ataques de Hamás contra Israel y el ataque resultante contra Gaza". En este sentido, ha aseverado que el islamismo extremista y la extrema derecha son "dos caras de la misma moneda". El primer ministro británico se ha referido además a una oleada de "intimidación, amenazas y actos de violencia" en medio de las manifestaciones por Gaza. "Los niños judíos tienen miedo de usar uniformes escolares no vaya a ser que revelen su identidad. Las mujeres musulmanas son abusadas en las calles", ha señalado. Sunak ha pedido a los manifestantes que no permitan que los extremistas "secuestren" las concentraciones y ha asegurado que el Gobierno pondrá en marcha en las próximas semanas un mecanismo de vigilancia para combatir estas situaciones. "No se puede hacer un llamamiento a una yihad violenta. No hay ningún contexto en el que pueda ser aceptable proyectar palabras antisemitas en el Big Ben en medio de una votación sobre Israel y Gaza. Y no puede haber ninguna causa que se pueda utilizar para justificar el apoyo de un grupo terrorista prescrito como Hamás", ha resaltado. Así, ha subrayado que los ciudadanos pueden criticar libremente al gobierno, ya que es un "derecho democrático", si bien esto no puede ser "excusa para pedir la erradicación de un Estado o cualquier tipo de odio o antisemitismo". Sunak ha indicado que el Ministerio del Interior endurecerá las condiciones de visado de aquellos que "deciden proferir odio, protestar o tratar de intimidar a la gente". "Les quitaremos su derecho de estar aquí", ha argüido. UNA POLÉMICA VOTACIÓN El discurso se produce además después de que la Cámara de los Comunes aprobase la pasada semana una enmienda laborista no vinculante a un texto presentado por el Partido Nacional Escocés (SNP) que pedía un "alto el fuego humanitario" en Gaza, si bien eliminaba aspectos controvertidos del texto original, como una referencia al "castigo colectivo del pueblo palestino". La polémica se produjo después de que el presidente de la Cámara de los Comunes, Lindsay Hoyle, eligiese votar primero el texto laborista frente a otra enmienda alternativa presentada por el Ejecutivo que pedía una "pausa humanitaria" en Gaza pese a que el procedimiento indica que primero ha someterse a votación la del Gobierno en un día de debate liderado por la oposición. En respuesta, la líder del Partido Conservador en la Cámara, Penny Mordaunt, afirmó que retiraban su iniciativa en señal de protesta y que sus diputados no acudirían a la votación. Más tarde, el líder del SNP, Stephen Flynn, le pidió a Hoyle que, en virtud de su derecho como líderes del debate y ante la retirada del texto del Ejecutivo, se iniciase la votación de su moción. Ante la negativa, muchos conservadores y miembros del SNP abandonaron la sesión e intentaron reunir a la Cámara a puerta cerrada, sin éxito, por lo que la iniciativa laborista salió adelante con la aprobación verbal de los diputados que restaban. Hoyle se disculpó con Flynn en medio de los llamamientos dentro del Partido Conservador a destituirle a través de una moción de censura y después de que varios 'tories' le acusaran de favorecer al Partido Laborista. Asimismo, defendió que tomó dicha decisión tras recibir información "alarmante" sobre la seguridad de los diputados.