¿Selección iraní o de la República Islámica?, la política ensombrece el fútbol en Irán

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Aydin Shayegan y Jaime León

Teherán, 21 feb (EFE).- Los aficionados al fútbol iraníes solían festejar a su selección hasta cuando perdía. Ahora, sin embargo, el equipo nacional provoca indiferencia en parte del público iraní, que cree que el combinado no les representa.

¿Selección nacional o equipo de la República Islámica?, es el debate que azota al deporte rey en Irán desde las protestas desatadas en septiembre de 2022 por la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial por no llevar bien puesto el velo islámico.

“Hay cero interés en la selección porque algunos jugadores han manifestado su apoyo al régimen”, dice a EFE Reza, un fanático del fútbol y hasta hace poco también del “Team Melli” (equipo nacional), como se le conoce popularmente.

El joven llegó a viajar al Mundial de Rusia de 2018 y en otras ocasiones se desplazó a países de la región para seguir a la selección iraní, y ahora no ha visto un solo partido del combinado nacional en la Copa de Asia celebrada este mes en Catar.

Al igual que Reza, otros iraníes han perdido la pasión por su selección porque consideran que los jugadores no apoyaron suficientemente a la revuelta social en la que se exigieron libertades y el fin de la República Islámica y que se apagaron tras una fuerte represión en la que murieron 500 manifestantes.

Este sentimiento de apatía se vivió durante la reciente Copa de Asia de Catar, donde la selección iraní llegó a las semifinales y sin embargo no se vieron celebraciones en el país como en ocasiones anteriores, lo que avivó el debate.

“Estos jugadores son hijos de la patria. No entiendo porqué no hay que apoyarlos. Porqué no hay que quererlos”, dijo Javad Khaibani, un famoso comentarista de fútbol, en la televisión estatal en defensa de la selección.

La derrota ante Catar en semifinales fue incluso celebrada por personas que hace dos años pedía el derrocamiento de la República Islámica.

“Me alegro que hayan perdido. Así el Gobierno no puede presumir”, comenta a EFE Saíd, un residente de Teherán y aficionado al fútbol.

Aunque había habido episodios anteriores que distanciaron ocasionalmente a la selección de parte del público fueron las protestas desatadas por la muerte de Amini el 16 de septiembre de 2022 lo que provocó el actual divorcio.

Días después de la muerte de Amini los jugadores celebraron un gol en un amistoso ante Uruguay mientras en las calles del país muchos jóvenes se batían en batallas campales con las fuerzas de seguridad, lo que provocó una ola de críticas.

“Nosotros estamos dolidos por la muerte de una joven inocente que podría ser mi hermana, mi hija y a ellos (los jugadores) no les importa”, escribió entonces el joven Sasan en su cuenta de X, en un sentimiento compartido por muchos jóvenes en el país.

En los siguientes partidos los jugadores dieron muestras de apoyo a las protestas, como fue entrar en el campo con camisetas negras y no celebrar un gol en otro amistoso ante Senegal.

Y, sobre todo, no cantaron el himno nacional en su partido inaugural ante Inglaterra en el Mundial de Catar, en un acto que provocó muchas críticas por parte de los afines a la República Islámica de Irán.

La cadena estadounidense CNN informó de que las fuerzas de seguridad iraníes amenazaron a los futbolistas con tomar medidas contra sus familias tras guardar silencio ante el himno.

Esas amenazas se hicieron realidad para el exjugador Ali Daeí, el futbolista iraní más reconocido a nivel internacional, que pagó caro su apoyo público a las protestas y a las mujeres iraníes.

Las autoridades evitaron que su mujer e hija salieran de Irán desviando un avión, le cerraron un restaurante y una joyería de su propiedad y le han limitado la capacidad para hacer operaciones bancarias.

Y, sin embargo, para muchos aficionados ni los gestos que realizaron los jugadores ni las amenazas a las que se enfrentaron por ellos son suficientes.

De hecho, cuando el “Team Melli” perdió en el mundial 0-1 contra Estados Unidos, su mayor archienemigo geopolítico desde 1979, muchos lo celebraron en Teherán. EFE

ash-jlr/rml

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