La oposición polaca afrontará una carrera de obstáculos para formar Gobierno

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Miguel Ángel Gayo Macías

Cracovia (Polonia), 17 oct (EFE).- Tras superar al partido gubernamental en las elecciones, el bloque de la oposición polaca se enfrenta a grandes retos, desde la presentación de un candidato de conveniencia para dirigir el próximo ejecutivo hasta la previsible hostilidad del presidente, Andrzej Duda.

Este martes, Donald Tusk, el líder del principal partido de la oposición, se dirigió a Duda para instarle a iniciar el proceso de investidura en nombre de las tres formaciones que, en conjunto, obtuvieron el domingo escaños suficientes para echar del poder cuanto antes al ultraconservador Ley y Justicia (PiS).

Con un mensaje publicado en internet, Tusk hizo "un llamamiento apasionado" a Duda y aseguró que "la gente está esperando las primeras decisiones consecuencia de estas elecciones, por lo que le pediría que tome decisiones enérgicas y rápidas" para facilitar la investidura "a los partidos demócratas que ganaron(...) y están dispuestos a asumir la responsabilidad del gobierno".

Ese puede ser el primer obstáculo de la oposición: Andrzej Duda, un presidente que se ha inclinado durante su mandato por favorecer en casi todas las ocasiones al PiS, partido en el que militó y que ha sido el que ha obtenido más votos, por lo que puede ser el encargado de formar Gobierno en primera instancia, aunque solo sea por puro formalismo.

Por otra parte, y aunque se da por hecho, todavía no es una realidad la coalición de coaliciones que uniría a la liberal Plataforma Cívica (157 escaños), los centristas y democristianos de Tercera Vía (65) y a Nueva Izquierda (26), para controlar los 248 diputados que le permitirían rebasar los requisitos para una mayoría absoluta (231 escaños) en Polonia.

Wladyslaw Kosiniak-Kamiz, uno de los líderes de Tercera Vía, la coalición que con solo unos meses de vida se ha convertido en la tercera fuerza del país, declaró este martes en la radio polaca que "todavía no se ha tomado ninguna decisión sobre los nombres" y, ante la posibilidad de apoyar la candidatura de Tusk como cabeza del Gobierno multipartito, se limitó a decir que "hablaremos de ello".

El Partido de los Agricultores (PSL) de Kosiniak-Kamisz ha sido precisamente el único mencionado expresamente desde las filas del PiS como posible socio al que tentar con, según los rumores, incluso el puesto de primer ministro, lo que le llevó a reconocer que "tener el puesto más importante para implementar un programa es siempre una ventaja", al mismo tiempo que expresó su negativa a integrarse en un Ejecutivo con el partido ultraconservador.

En la campaña electoral, Donald Tusk prometió el aborto libre hasta la semana 14 de embarazo, una postura con la que Kosiniak-Kamisz no está de acuerdo y calificó de "asunto ideológico que no puede formar parte de ningún acuerdo de coalición".

Otros de los líderes implicados en el posible pacto, como Szymon Holownia, se mostraron más claramente a favor de concretar los términos de una coalición y contar con una propuesta común "en aproximadamente doce días".

Adrian Zandberg, destacada figura de Nueva Izquierda, ya expresó en el pasado su aversión a "un nuevo gobierno con Donald Tusk", pero eso fue antes de tener ante sí la posibilidad real de formar parte de ese posible ejecutivo.

Aún cuando en efecto se concrete una alianza de toda la oposición para destronar al PiS, el nuevo gobierno polaco se enfrentaría a una tan difícil como necesaria cooperación con el presidente Duda, pues ni siquiera uniendo fuerzas tendrían mayoría suficiente para sortear los vetos presidenciales.

Además, la tarea de revertir la polémica reforma judicial que el PiS comenzó en 2015 es un proceso que puede llevar años, desencadenar un nuevo caos en el cuerpo judicial y que se enfrentaría al Tribunal Constitucional actual, hijo ideológico del PiS y con mayoría de leales a Duda y Kaczynski.

Esto puede retrasar aún más el desbloqueo de los ansiados fondos europeos de recuperación europeos para Polonia. EFE

mag/rz/psh

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