Viudas de cuatro líderes ambientales peruanos asesinados lamentan justicia tardía

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Lima, 27 feb. La condena de 28 años de cárcel a empresarios madereros por el crimen de cuatro líderes indígenas asháninkas de Perú asesinados en 2014 "llega tarde", aseguró este lunes Ergilia Rengifo, viuda de uno de ellos, quien lamentó que "ha tenido que derramarse sangre para" que les atiendan.

"Ha sido una justicia tardía, pero que ha hecho lo correcto", explicó el abogado del caso Óscar Romero, quien destacó que se trata de una sentencia "sin precedentes" en el ámbito ambiental porque ha condenado tanto a los autores materiales del homicidio, como a los intelectuales.

El 1 de septiembre de 2014 Edwin Chota, Leoncio Quintisima, Jorge Ríos y Francisco Pinedo, líderes de la comunidad Saweto, ubicada en el departamento central y amazónico de Ucayali, fueron asesinados tras denunciar durante años la tala ilegal en su territorio.

Más de ocho años después, este lunes la Justicia hará pública la sentencia completa que condena a 28 años y tres meses de cárcel a los empresarios forestales Hugo y José Estrada Huayta en calidad de autores mediatos, y a los madereros, Eurico Mapes Gómez, Segundo y Josimar Atachi Félix (hermanos), pero aún queda la celebración de la segunda instancia, después de la cual, si la sentencia se ratifica, los acusados entrarían a prisión.

Al respecto, las tres viudas y una de las hijas de los fallecidos afirmaron que no están en paz porque nadie les va a devolver la vida de sus familiares.

"A mí ese dolor nunca me lo van a quitar, he perdido a mi marido", se lamentó con su hija en brazos Julia Pérez, la esposa de Chota, quien fue líder de la comunidad de Saweto.

Las cuatro mujeres recordaron las amenazas contra sus familiares y pidieron ser escuchadas.

"Estoy triste porque mi padre se ha muerto, nadie va a devolverme su vida. Pido justicia y que los asesinos no salgan de la cárcel porque mi padre no está vivo y su vida no regresará", dijo la hija del fallecido Francisco Pinedo, Lina Rengifo.

DENUNCIAN ABANDONO DE PERÚ

"Ellos se murieron porque el Estado peruano no les hizo caso, como no les escuchaban acá se fueron a Brasil", indicó Rengifo al explicar que los cuatro defensores decidieron partir el 31 de agosto de 2014 de sus hogares hacia una comunidad del país vecino para elevar sus denuncias.

Romero señaló que para que estos crímenes dejen de repetirse, las voces de las hermanas tienen que ser escuchadas por la opinión pública y los poderes del Estado, y que sus reclamos se trasladen en la elaboración de leyes que protejan de manera efectiva a defensores ambientales.

Como Chota y sus compañeros, numerosos líderes ambientales han sido asesinados y viven amenazados por su lucha para conseguir la titulación de su territorio, para que este sea reconocido por el Estado, y, por tanto, recibir protección frente a empresarios y bandas ilegales que ahí penetran.

"Ya estoy para vieja pero no voy a salir de esta lucha. A mi me pueden matar también estoy amenazada y si me voy nadie va a decir nada, es triste pero es así", dijo Rengifo.

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