Legionella: cómo evitarla al regresar de las vacaciones

Cuando uno se va de casa y regresa bastante tiempo después, es fundamental abrir todas las canillas ni bien uno ingresa al hogar y no beber ni un sorbito, ni ducharse hasta que el agua no haya corrido durante un buen tiempo. Eso evitará que alguien ingiera bacterias que podrían haberse reproducido rápidamente en las cañerías durante la ausencia de los habitantes.

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ARCHIVO - Tos, escalofríos, dolor de cabeza, sensación de decaimiento y fiebre alta pueden ser síntomas de una enfermedad contraída por contacto con legionellas. Foto: Jens Wolf/dpa
ARCHIVO - Tos, escalofríos, dolor de cabeza, sensación de decaimiento y fiebre alta pueden ser síntomas de una enfermedad contraída por contacto con legionellas. Foto: Jens Wolf/dpa

Cuando uno se va de casa y regresa bastante tiempo después, es fundamental abrir todas las canillas ni bien uno ingresa al hogar y no beber ni un sorbito, ni ducharse hasta que el agua no haya corrido durante un buen tiempo. Eso evitará que alguien ingiera bacterias que podrían haberse reproducido rápidamente en las cañerías durante la ausencia de los habitantes.

Los entes especializados recomiendan abrir todas las canillas de la casa. En una casa de familia es suficiente con dejar correr unos diez litros para que el agua que estuvo estancada en las cañerías se recambie.

Las legionellas se reproducen a temperaturas de entre 25 y 55 grados Celsius. Y les encanta el agua estancada, con lo cual allí la concentración de bacterias puede ser incluso mayor. Si se trata de una instalación muy afectada, cualquiera puede infectarse con solo ducharse o higienizarse en un lavabo, porque podría inhalar partículas de agua muy pequeñas.

Si bien el riesgo de contagio es menor en el caso de beber agua de una fuente que contiene bacterias, tampoco está descartado. Puede ocurrir si el agua se desvía, involuntariamente, y pasa por la tráquea hacia los pulmones.

Existen infecciones que se manifiestan como una pulmonía: con tos, escalofríos, dolor de cabeza, sensación de decaimiento y fiebre alta. También pueden aparecer episodios de diarrea o de confusión. En esos casos suele tratarse de la enfermedad del legionario o una neumonía por legionella. Si no se trata el cuadro o si recibe un mal tratamiento, puede tener complicaciones. En cambio, la aplicación del tratamiento adecuado hace que las perspectivas sean bastante buenas.

La fiebre de Pontiac también puede ser causada por legionellas y manifestarse con síntomas similares a una gripe: fiebre, desgano, dolor de cabeza y de extremidades. No va acompañada de una pulmonía. Se trata de una enfermedad que suele curarse sola.

Otro consejo para quienes cuiden la casa de algún familiar o amigo durante sus ausencias: al regar las plantas, es mejor abrir una toma que esté lo más lejos posible del suministro central. De ese modo, cada vez que la abran, generarán movimiento en gran parte de las cañerías y eso podrá evitar la proliferación de las legionellas.

En el caso de una casa familiar de dos pisos, la toma más alejada suele ser la del cuarto de baño del piso superior.

dpa