El gobierno británico tomó el control el lunes de los ferrocarriles, que en el Reino Unido funcionan por franquicias privadas, para garantizar que los servicios sigan funcionando para los trabajadores claves durante la pandemia de coronavirus.

El ministerio de Transporte anunció la suspensión de los acuerdos de franquicia con los operadores privados, asumiendo "todo el riesgo de ingresos y costes" durante al menos seis meses.

Los servicios ferroviarios se reducirán a partir del lunes, ya que el número de pasajeros ha disminuido a raíz de la recomendación del gobierno de evitar todos los viajes no esenciales para detener la propagación del covid-19.

A última hora del domingo, el ejecutivo de Boris Johnson llamó a los británicos a no viajar a "residencias secundarias, campings, parques de caravanas" ya sea para confinarse o para pasar las vacaciones.

Durante el fin de semana surgió preocupación por la cantidad de personas que acudieron a parques y playas, ignorando la consigna de evitar el contacto social.

Varios políticos pidieron a Johnson medidas para imponer el cumplimiento de estas consignas.

El ministro de Salud, Matt Hancock, calificó el lunes de "muy egoísta" el comportamiento de algunas personas. "Estamos dispuestos, si es necesario, a tomar más medidas", dijo a la radio BBC.

Los diputados debaten el lunes un proyecto de ley de emergencia que, entre otras cosas, da a la policía mayores poderes para obligar a la gente a aislarse.

El ministerio de Transportes prevé que las compañías de trenes continúen operando servicios reducidos cada día "para proteger a los trabajadores claves que dependen de nuestros ferrocarriles para llevar a cabo sus funciones vitales", dijo el ministro, Grant Shapps.

El domingo, Johnson advirtió que la propagación del coronavirus se está "acelerando" en el Reino Unido, donde el número de muertos se elevó a 281.

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