La iluminación adecuada, además de cumplir su función básica alumbrar, crea ambientes; de trabajo, estudio, esparcimiento, románticos. La luz presenta distintas temperaturas y su correcta implementación puede potenciar el rendimiento de las tareas diarias. Un reciente estudio experimental reveló que el alumbrado dinámico puede optimizar el desempeño escolar.


La luz presenta tres tipos de temperaturas blancas, neutras y frías y, más allá de las cuestiones técnicas, estas tienen incidencia directa en el organismo. De esta manera, un grupo de investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología de Corea del Sur partieron de la premisa de que su aplicación adecuada puede potenciar o disminuir la concentración en todas sus actividades escolares, desde la realización de un examen hasta el recreo.


Para evaluar los alcances, los especialistas diseñaron un estudio experimental, del que participaron dos aulas con 54 estudiantes de cuarto grado, a quienes les tomaron un examen de matemáticas. Una clase estaba equipada con luces LED con distintas temperaturas; cálida (de color amarillo 3.500 Kelvin), neutra (la que mejor imita la luz natural 5.000 Kelvin) y fría (tono azul 6.500 Kelvin). La segunda contaba con una iluminación fluorescente estándar y sirvió como grupo de control .



Los investigadores advirtieron que los alumnos estaban más alertas y además lograron mejores resultados en sus exámenes bajo la fría de 6.500 K. Sin embargo, las cálidas fomentaban las actividades recreativas y de diversión en el ámbito acádemico.


"Además de mejorar el rendimiento humano, las variables de temperatura en la iluminación también ejercen una gran influencia en las condiciones físicas y mentales de los seres humanos", dijo el coautor de la investigación Hyeon-Jeong Suk, profesor asociado del Instituto.

Siguiendo la misma línea, Mauricio Rinaldi, especialista en iluminación escénica y museografía, sugirió a Infobae poner en funcionamiento la la luz blanca dinámica para el uso doméstico. En otras palabras, "mezclar luces frías y blancas para no crear ambientes monótonos y no causar agotamiento visual".


"Para los ambientes de relax como las habitaciones y livings se aconseja implementar el uso de una iluminación cálida que no supere los 2.800 grados Kelvin. De esta manera se genera una atmósfera confortable y distendida".


Las luces frías estimulan la actividad, el individuo logra estar más alerta y concentrado. Por lo tanto, Rinaldi resaltó que son apropiadas para los ambientes donde se requiere poner atención, como el estudio o un rincón de lectura.


Otro punto relevante a tener en cuenta es el índice de reproducción cromática, es decir, la capacidad que una fuente luminosa tiene para reproducir fielmente los colores de los objetos.


"Hay luces que no dejan percibir los verdaderos colores de objeto iluminado favoreciendo la pérdida de concentración". Para lograr resultados óptimos Rinaldi indicó que debe ser entre 400 y 500 lux (unidad de energía sobre superficie).