Casi el 60% de los gatos padecen actualmente sobrepeso Shutterstock 162
Casi el 60% de los gatos padecen actualmente sobrepeso Shutterstock 162

La obesidad en gatos domésticos es una tendencia que va en aumento en todo el mundo y que representa una gran preocupación tanto para los veterinarios y expertos en mascotas como para los dueños de los felinos.


Algunos estudios llevados a cabo por la Asociación para la Prevención de la Obesidad de Mascotas (APOP, por sus siglas en inglés), indican que más del 50% de los perros y casi el 60% de los gatos padecen actualmente sobrepeso."Estamos viendo una tasa de obesidad en mascotas como nunca habíamos visto", dijo el doctor Ernie Ward, fundador de la APOP.


La obesidad es una epidemia entre las personas que se ha trasladado rápidamente a los animales domésticos. Por esta razón, aunque los gatos gordos se han ganado sus fanáticos -sobre todo en Internet- es importante entender que se trata de una afección con un impacto serio y definitivo en su salud.


1. La obesidad en los gatos está ligada a numerosos problemas de salud

Enfermedades crónicas como la diabetes, enfermedades del hígado, enfermedad inflamatoria intestinal y ciertas condiciones de la piel pueden estar ligadas directamente a la obesidad felina. Estas afecciones requieren de supervisión médica constante y pueden impactar notablemente en la calidad de vida de un gato.


Además, los gatos gordos también corren el riesgo de sufrir artritis debido al desgaste excesivo a los que son sometidas sus articulaciones como consecuencia de los kilos extra. Mantener a los gatos en su peso ideal disminuye la probabilidad de que desarrollen estas enfermedades crónicas.


2. La mayoría de los dueños de gatos con sobrepeso ni siquiera lo saben

Los dueños de gatos con obesidad, por lo general, lo ignoran o no se dan cuenta que su mascota tiene un problema de peso. Es importante saber reconocer visualmente cuando el gato se encuentra por encima de su peso saludable en lugar de esperar a la confirmación del veterinario, ya que es mucho más sencillo prevenir el aumento de peso que revertirlo después.


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3. El sobrepeso felino puede notarse a simple vista

El gato doméstico promedio pesa entre 3.6 y 5.4 kilos, pero esto varía dependiendo de la raza y el sexo. Algunos gatos de contextura delgada pesan casi 3 kilos, mientras que un Maine Coon (gatos atigrados) pueden superar los 9 kilos. Sin embargo, sin utilizar una balanza se puede observar si un gato está excedido.


"Si observas a tu gato desde arriba, su cintura debe verse como un reloj de arena que se adelgaza un poco en las costillas" dijo a Buzzfeed la Dr. Angela Witzel, especialista veterinaria en nutrición y Jefa del Clinical Nutrition Service en la University of Tennessee College of Veterinary Medicine. "Si un gato visto desde arriba parece un cilindro o su cintura se ensancha por encima de las costillas, entonces está obeso".


En el caso de un gato de pelo largo cuya cintura se encuentra cubierta de pelo, es muy útil usar las manos para sentir los costados de su cuerpo. Si se pueden sentir fácilmente las costillas, el gato está en forma, pero si sólo se siente carne, es hora de poner al gato a dieta.


4. La alimentación y el sedentarismo son causas fundamentales de la obesidad felina

La razón más importante en el aumento de la obesidad felina son la falta de ejercicio y dietas no apropiadas. Al igual que en los humanos, la mala alimentación y la falta de ejercicio son dos hábitos que impactan directo en el aumento o pérdida de peso.


5. Los gatos también deben cuidarse de los carbohidratos

Al ser carnívoros, los gatos evolucionaron para digerir de manera frecuente comidas pequeñas, altas en proteínas y bajas en carbohidratos. Esto se traduce en ratones o pájaros (que contienen alrededor de 30 calorías). Sin embargo, el alimento balanceado típico para gatos es más alto en carbohidratos que la dieta natural de un gato, según Witzel.


Aunque esos carbohidratos no son un problema en la mayoría de los casos, si el gato es crónicamente obeso o tiene problemas para perder peso, la mejor opción es consultar con el veterinario una dieta baja en carbohidratos.


6. Dejar comida a su alcance todo el día puede engordar al gato

En el caso de un gato que vive en el interior y es poco activo, dejar el tazón con comida constantemente accesible inevitablemente lo hará aumentar de peso.

La mejor manera de ayudar a un gato a perder peso o a prevenir que lo gane es servirle comidas específicas a ciertas horas del día. Un mínimo de dos comidas al día está bien, opinó la doctora Debra Zoran, profesora y nutricionista veterinaria en Texas A&M University College of Veterinary Medicine.


7. Si el gato actúa como si se estuviese muriendo de hambre hay que ignorarlo

Muchas dietas felinas y caninas (humanas también) fracasan debido a que el sujeto puesto a dieta convence exitosamente a su dueño de que está muriendo de hambre o lo enloquece pidiendo comida hasta que ceda.


"Rogar es la manera en que las hormonas del gato le dicen que su cuerpo no quiere perder peso", dice Zoran. "Este es el pequeño secreto de la obesidad, tu cuerpo está hecho para conservar lo que tiene, así que cuando lo amplías con células grasas es contranatura perder peso". Por eso seguir un plan para prevenir la obesidad es mucho más sencillo que perder peso.


Witzel sugiere alimentar al gato en una habitación que no se use muy seguido, como un baño de huéspedes, en vez de la cocina. De esa manera, el gato no asocia esa habitación transitada con sus comidas y es menos probable que trate de enloquecer al dueño.

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8. Los gatos pueden ejercitarse

En casos que los dueños no disponen de mucho tiempo para jugar con sus gatos una opción sencilla es colocar el plato de comida y la caja de arena al otro extremo de la casa o en alturas, para fomentarle un desplazamiento por la casa.


Crear un hogar estimulante visualmente para el gato también ayuda. "Tener acceso al porche, un área cubierta o a una ventana hacia el exterior con una pajarera los estimula por medio de la caza", explicó Zoran. Esto puede hacer al gato más activo y lo ayuda en la quema de calorías extra.


9. Es contraproducente compartir comida humana con los gatos

No se recomienda bajo ningún punto de vista que los gatos ingieran los restos de la comida de sus dueños o que laman los platos. Aparte de las calorías añadidas, los alimentos humanos pueden desajustar el tracto gastrointestinal felino causando irritación al páncreas. De hecho algunos como las cebollas y el ajo, son directamente tóxicos para los gatos.


Un viejo mito urbano indica que los gatos toman leche o que les hace bien. La mayoría de los gatos adultos son intolerantes a la lactosa y la leche de vaca es muy pesada para los gatitos, lo que básicamente quiere decir que darles leche es generarles un problema estomacal grave.


10. El agua es muy importante para los gatos

Los gatos no son tan ávidos bebedores de agua como los perros (o los humanos). Pero es importante que obtengan la suficiente, por su salud en general y para prevenir el desarrollo de ciertos tipos de cálculos renales.


"A los humanos se les recuerda constantemente que deben tomar agua porque nuestras dietas occidentales procesadas pueden ser muy insuficientes respecto al agua contenida en los alimentos", precisó Zoran. "El alimento seco para gatos no es diferente en este respecto".


11. Los expertos recomiendan la comida enlatada o húmeda en vez del alimento seco

Durante años, los expertos recomendaron al alimento seco para gatos debido a que ayudaba a prevenir la acumulación de sarro en los dientes. El debate continúa, pero ahora los expertos recomiendan a los dueños comprar alimento enlatado.


La comida húmeda de gatos -que se vende en forma de carnes y salsas- contiene un 85% de agua en comparación con el 15% del alimento seco y también pueden ayudar a aumentar su ingesta de agua.


Se sabe que los gatos prefieren comer sólo un tipo de alimento, lo que puede ser un problema si se quiere cambiar a un alimento con menos calorías. Sin embargo, elegir un alimento líquido o semihúmedo puede ayudar a influenciar a un gato que es quisquilloso con la comida.


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12. Los mejores alimentos para gato son aquellos que contienen más proteína animal


Los gatos han evolucionado como 'carnívoros obligados', lo que quiere decir que dependen de la carne para proveerse de nutrientes esenciales. Pero aunque necesitan más proteínas que los humanos, los alimentos balanceados comerciales generalmente cumplen con sus necesidades nutricionales.


En el mundo de la nutrición para mascotas, los precios más elevados de alimento generalmente quieren decir mejor calidad, ya que contienen más proteína animal (y menos relleno) por lo que es más costosa de producir para los fabricantes. No obstante, un veterinario puede ayudar en el reconocimiento de los nutrientes de cada marca.


13. La pérdida de peso paulatina es importante

En caso de que el gato presente obesidad y el veterinario decida ponerlo a dieta la clave del proceso es que sea gradual. Una dieta de privación no es el camino correcto, ya que la privación en los gatos puede resultar en una condición potencialmente mortal llamada lipidosis hepática. Los gatos gordos que dejan de comer repentinamente son especialmente susceptibles a sufrir esta enfermedad.


14. Pesar al gato de manera regular

Debido a que la pérdida de peso en los gatos debe darse con lentitud en ocasiones es difícil ver los resultados, especialmente en gatos de pelo largo. Comprar una balanza para bebés puede ser útil para estar al tanto de su peso.


Aún si el gato no está gordo, pesarlo regularmente es una buena idea, explicó Zoran. "Es fácil pensar que sigue en el mismo peso cuando en verdad ha ganado medio o un kilo". Y agregó: "Es mucho más fácil ver el problema mientras se desarrolla y cambiar sus hábitos pronto que esperar a que el veterinario te diga que está gordo".