EFE 163
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El ex presidente colombiano Álvaro Uribe pidió en una manifestación frente al consulado de Venezuela en Bogotá la mediación de organismos internacionales para solucionar la crisis humanitaria que se vive en la frontera de ambos países.

Uribe, senador del partido Centro Democrático, se refirió específicamente a la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

"ACNUR no solamente tiene la competencia para apoyar a los desplazados, sino para intervenir y evitar desplazamientos. Debería estar en este momento en Venezuela para que no se siga cometiendo este genocidio contra los colombianos", demandó Uribe.

En su discurso ante unas 600 personas, según fuentes policiales, el ex mandatario consideró que deberían incorporarse a la crisis fronteriza grupos de trabajo de las Naciones Unidas que llevaran a cabo inspecciones periódicas sobre el terreno.

"ACNUR debería estar en este momento en Venezuela", dijo Uribe

El paso fronterizo de Cúcuta-San Antonio está cerrado desde el miércoles pasado por orden del presidente venezolano, Nicolás Maduro, cuyo gobierno deportó en los últimos días más de un millar de colombianos que se habían establecido en el estado limítrofe de Táchira.

Los manifestantes portaban pancartas en las que calificaban de "fascista" a Maduro y, en una analogía con las casas de colombianos en el Táchira marcadas con la letra "D" para su demolición, presentaron al mandatario como "Déspota" y "Destructor".

Uribe pidió que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos apele a los organismos internacionales de los que hace parte Colombia, así como acudir a la Corte Penal Internacional con el fin de solicitar "medidas cautelares".

"La violación de la Convención Interamericana de Derechos Humanos debería llevar al gobierno de Colombia a buscar medidas cautelares para proteger a los colombianos que están en Venezuela y para reparar a aquellos que han sido víctimas", manifestó con megáfono en mano, como hizo el lunes en su visita al puente internacional Simón Bolívar en la ciudad fronteriza de Cúcuta.

El ex presidente volvió a comparar la política migratoria de Maduro con la de Hitler

El ex presidente volvió a comparar la política migratoria de Maduro con la de Hitler contra los judíos, como lo hizo hace dos días. "Hitler repetía una y otra vez que los judíos eran la base del mal, como lo dice el dictador de Venezuela frente a los colombianos", afirmó.

A la manifestación acudieron además otros políticos del Centro Democrático, como los ex ministros Fernando Londoño y Carlos Holmes Trujillo.

"Estamos indignados por cómo tratan a nuestros compatriotas. ¡Qué indignación ver a esos niños expulsados, cruzando un río de ignominia! ¡El río Táchira se convirtió en un río de ignominia!", denunció Londoño.

También estuvo presente el ex candidato presidencial del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, y el candidato a la Alcaldía de Bogotá por ese partido, el ex vicepresidente Francisco Santos, quien pidió la salida de Venezuela como país acompañante del proceso de paz que mantiene el gobierno colombiano con las FARC.

"Debería sacar a Venezuela del proceso de paz. No puede ser que un país que maltrata a los colombianos sea supuestamente facilitador" de las negociaciones, comentó Santos, primo del presidente Santos.

El ex presidente argumentó que la política de "apaciguamiento" del presidente Juan Manuel Santos en la crisis fronteriza se debe "al interés de no indisponer a la paz".

 AFP 163
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La preocupación de Amnistía Internacional

La organización Amnistía Internacional (AI) dijo que está "profundamente preocupada" por las denuncias recibidas de graves violaciones de los derechos humanos cometidas contra ciudadanos colombianos en Venezuela en el marco del estado de excepción declarado por el presidente Nicolás Maduro.

Más de 1.000 colombianos que vivían en ciudades fronterizas, en el estado Táchira, han sido deportadas por Venezuela en operativos conjuntos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y la Fuerza Armada en los últimos cinco días, según denunció AI en un comunicado.

"En algunos casos se han denunciado maltratos durante la detención, desalojos forzosos y demolición de casas donde vivían o se cree que vivían nacionales colombianos sin ningún tipo de respeto de garantías", agregó la organización.

Más de 1.000 colombianos fueron deportados por Venezuela

La crisis humanitaria comenzó el pasado miércoles, cuando el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ordenó el cierre de la frontera que comparten los estados de Táchira y el departamento colombiano de Norte de Santander.

Esa decisión estuvo motivada por el ataque de presuntos contrabandistas contra militares venezolanos que se saldó con tres uniformados y un civil heridos.

Posteriormente, el mandatario declaró el estado de excepción en cinco ciudades de Táchira para buscar a presuntos paramilitares que operan en la frontera y desató una oleada de deportaciones de ciudadanos de ese país que, según denunciaron, vieron como sus casas eran marcadas y tuvieron que salir con lo puesto dejando sus propiedades atrás.

AI mostró una "especial preocupación" por los informes que indican que grupos familiares han sido separados, lo que ha producido que niños queden abandonados en Venezuela después de la expulsión de sus padres a Colombia.

Por ello, pese a reconocer que el Estado tiene el deber de mantener la seguridad y el orden público, recordaron que las acciones destinadas a garantizarlas "no pueden resultar en violaciones de derechos humanos".

Reuters
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El comunicado de Amnistía

Amnistía Internacional está profundamente preocupada por las denuncias recibidas de violaciones de derechos humanos que se estarían produciendo en la zona fronteriza con Colombia, en el contexto de un operativo de las autoridades venezolanas para combatir la inseguridad y el contrabando en la zona.

El 21 de agosto se decretó un estado de excepción en 5 municipios del Estado Táchira, como medida para combatir el paramilitarismo, el narcotráfico y el contrabando en esta zona fronteriza. Previamente, el 19 de agosto se habría producido un enfrentamiento entre fuerzas del orden y supuestos contrabandistas en el que habrían resultado heridos 3 miembros de la Fuerza Armada y un civil.

Desde el 21 de agosto y hasta el día de ayer se habrían deportado a al menos 1.000 personas a Colombia, de acuerdo a las declaraciones recogidas en la prensa del Gobernador del Estado Táchira.

Según las denuncias recibidas por Amnistía Internacional, las personas deportadas habrían sido detenidas en operativos conjuntos de la Guardia Nacional y la Fuerza Armada y expulsadas a Colombia sin oportunidad de impugnar su expulsión o sin tener la posibilidad de recoger sus pertenencias. En algunos casos se han denunciado maltratos durante la detención, desalojos forzosos y demolición de casas donde vivían o se cree que vivían nacionales colombianos sin ningún tipo de respeto de garantías.

Reuters
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De especial preocupación son los informes que indicarían que grupos familiares habrían sido separados y que habría resultado en algunos casos en niños y niñas abandonados en Venezuela después de la expulsión de sus padres a Colombia.

Amnistía Internacional reconoce que el Estado tiene el deber de mantener la seguridad y el orden público, incluido en las zonas fronterizas y que en algunas circunstancias extraordinarias y previstas en la ley, pueden decretar estados de excepción por un período limitado. Sin embargo, estas acciones no pueden resultar en violaciones de derechos humanos.

Los procedimientos de expulsión o deportación deben contener todas las salvaguardias previstas en los instrumentos legales internos y ajustarse a las normas internacionales de derechos humanos. Para ello el estado venezolano debe asegurarse de que los casos de todas las personas cuya expulsión o deportación se está considerando son examinados individualmente mediante un procedimiento justo y transparente en el que puedan impugnar la expulsión y lograr que se revisen sus casos.

Además se deben tomar medidas para garantizar que los funcionarios de inmigración y el personal militar lleven a cabo las detenciones, deportaciones o expulsiones con el debido respeto a los derechos humanos y el Estado de Derecho y que todas las denuncias de abuso se investiguen sin demora y de forma independiente e imparcial.

Así mismo, es imperativo que la suspensión de garantías constitucionales durante el estado de excepción no abra el camino a la violación de derechos humanos.

Según sus obligaciones internacionales de derechos humanos, Venezuela está obligada a proteger el derecho a la vida, a la integridad física, al debido proceso y a la protección judicial entre otros, aun cuando rige un estado de excepción, y las disposiciones en un estado de excepción no deben entrañar discriminación alguna fundada en motivos de raza, color, sexo, origen nacional, idioma, religión u origen social. Cada medida tomada bajo el estado de excepción debe ser evaluada por su proporcionalidad frente al contexto, la intensidad, profundidad y carácter de la emergencia.