El grupo islamista Boko Haram, que cobró relevancia el año pasado tras secuestrar a más de 200 chicas de un colegio religioso en la mitad de la noche, volvió a atacar en el noroeste de Nigeria mientras avanza en sus planes de expandirse por la región con el objetivo de crear un califato o estado islámico. Fue su ataque más destructivo al día de hoy.

Las ciudades de Baga y Doron Baga, ubicadas a orillas del Lago Chad, fueron arrasadas por los militantes terroristas a mediados de la semana pasada.

La información sobre las víctimas es contradictoria. Inicialmente Amnesty International aseguró que había al menos 2.500 muertos. Las autoridades nigerianas negaron esa cifra y aseguraron que se acercaba más a 150 muertos, un número que, cierto o no, no por ser inferior es menos relevante.

Rona Peligal, Directora Adjunta de la División Africana de Human Rights Watch, explicó a Infobae que Boko Haram ha estado en conflicto con el gobierno de Nigeria por diez años, pero los ataques se han vuelvo mucho más violentas en los últimos cinco.

"Boko Haram quiere establecer un estado islámico con una interpretación tradicional de la ley sharia", comentó. Y aunque evitó comparar al grupo terrorista con el Estado Islámico (también conocido como ISIS), advirtió que el objetivo es establecer un califato en el norte de Nigeria que se expandiría por regiones de Chad y Camerún.

 AFP 163
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"Ya han atravesado la frontera y son una amenaza para la región" explica. "Las mujeres y niñas que fueron secuestradas en abril del año pasado están cautivas en el bosque de Sambisa", que abarca varios países de la zona.

Con respecto a las chicas secuestradas, a pesar de que algunas lograron escapar o fueron rescatadas, la mayoría de ellas no apareció. "Creemos que a muchas de ellas las vendieron como esposas y las dispersaron, por lo cual no están todas en el mismo lugar. Boko Haram es muy peligroso y ha logrado vencer a las fuerzas de seguridad nigeriana", explica.

A pesar de la magnitud del ataque de la semana pasada, la atención de la comunidad global se centró mayormente en el terrible atentado en París que dejó un total de 16 víctimas fatales (doce durante la embestida contra Charlie Hebdo y cuatro durante la toma de rehenes en el supermercado kosher).

La poca atención que recibió la noticia generó repudio en las redes sociales, que acusaron a líderes políticos y medios de comunicación de ignorar la situación en África mientras condenaban el terrorismo en Europa.

Para Peligal, la masiva cobertura a los ataques en Francia se debe a que "el hecho de que un diario en París sea atacado es noticia y la gente se identifica".

"Lamento decir que (los ataques en Nigeria) pasan con mucha frecuencia y un ataque en París no se ve todos los días. Una matanza sin fin en Nigeria y en muchas otras partes de África ya tiene cansado al público y no hay solución fácil o de corto plazo", explica.

Sin embargo, destaca el rol de las redes sociales a la hora de "darle relevancia a una problemática y hacer que la gente se interese por un tema en particular".

"Cabe remarcar que la campaña Devuelvan a nuestras chicas fue principalmente una campaña nigeriana que hizo que el gobierno de Nigeria entendiera que a la gente le importaba el tema. Ese tipo de presión es importante", concluye.

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